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Inicio / Actividades / Otras actividades / Xacobeo / Con marcapasos...y como un chaval

Arritmias, marcapasos, corazón, tensión, alimentación... Es el catecismo diario de Antonio, un madrileño de 72 años que estuvo coqueteando con la muerte hace, tan solo, un mes. Y aquí está como un chaval. Con su marcapasos, sus siete arrítmias, sus dos stents y unas ganas increíbles de demostrar que la vida bien vale vivirla.

El pasado 7 de agosto quedará grabado en su memoría como un día triste. Antonio Martínez dormía tranquilamente. Se había acostado temprano, antes de la medianoche, porque al día siguiente, como de costumbre, iba a madrugar para caminar. "Y es que mis 15 kilómetros diarios no me los quitaba nadie", recuerda.

A las cuatro de la madrugada su mujer se levanta y siente, intuye, que algo no va bien. Su marido emite dos fuertes y extraños ronquidos y, a partir de ese momento, los nervios y la angustia se apoderan de ella. Lo llama. No responde. Antonio entra en parada cardiorespiratoria. Sufre un infarto cerebral y está al borde de la muerte. Reacciona rápido y le practica respiración artificial. Gracias a ella, Antonio sigue hoy con vida.

"Un milagro"

Se despierta ocho horas después, en el hospital. Está entubado y desorientado. Su primera reacción es intentar liberase de todo aquello que lo oprime. Aún no es consciente de que ha estado al borde de la muerte. "La médico dijo que fue un milagro, que otros, con lo mismo que me pasó a mi, no lo han contado". Lo cuenta con naturalidad, pero con respeto, con ese respeto que se le debe tener a la muerte después de haberla visto tan cerca.

Pasó 15 días en el hospital. Subrió siete arrítmias y problemas en el pulmón. Salió de allí con un marcapasos y dos stents. Su corazón está, ahora, monitorizado. Lo controlan desde un ordenador. "Si hay algún problema me mandan un descarga. Ya estoy advertido", ironiza. Hoy, quince días depués de aquella traumática experiencia, Antonio intenta olvidar los malos momentos caminando y encomendandose a Santiago. Lo acompaña su mujer, su ángel de la guarda. Pocos corazones hay tan fuertes y tan valientes que aguanten tanto. El de Antonio es uno de ellos y ya, sólo por eso, se ha ganado el Jubileo.

 

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