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Inicio / Actividades / Otras actividades / Xacobeo / El corazón de la cruz

La flecha y las conchas, juntas El Camino está jalonado de cruces, de cruceiros y de santuarios. La religión fraguó el Xacobeo y, eso, se nota. Desde el medievo los peregrinos realizaron ofrendas y crearon santuarios. Algunos cayeron en desuso y otros resistieron el paso de tiempo gracias al recuerdo, y las plegarias, de los paisanos gallegos.

Pero esa vena religiosa ha vuelto a surgir con fuerza en los últimos años. Los miles y miles de peregrinos que recorren el Camino también dejan sus huellas donde antes las dejaron sus predecesores medievales. Reutilizan espacios y cambian monumentos pero, en el fondo, sus sentimientos son los mismos que movieron a aquellos que pasaron por el mismo lugar hace más de 800 años.Santuario improvisado

A un par de kilómetros de Hospital da Cruz y uno antes de llegar al Cruceiro de Lameiros, en el que se mezclan la iconografía católica y los motivos paganos, encontramos un santuario en Ventas de Narón. Originalmente era un cruceiro que se fue convirtiendo en un auténtico santuario que guarda los deseos de los peregrinos. Un auténtico museo al aire libre.

La muerte, presente

Cementerio de peregrinos en LigondeLos antiguos peregrinos --como muchos de los de hoy-- rezaban, se encomendaban a Dios y a Santiago, caminaban y llegaban a Compostela para canarse el perdón divino. Pero algunos no llegaban a su destino y se quedaban, para siempre en el Camino. Y Ligonde es buen ejemplo de ello. Allí, "en los tiempos de matusalén", como recuerda un viejo vecino del lugar, se erigió un cementerio para aquellos a los que morían antes de llegar a Compostela. Hoy sólo se conserva el topónimo y un cruceiro que recuerda que allí, hace cientos de años, eran enterrados aquellos caminantes que no completaban la ruta.

Hoy, en el Camino, comparten espacio los viejos monumentos con las nuevas expresiones artísticas y espirituales. Cualquier lugar vale para expresar sentimientos. Muros y paredes casi ruinosas se han convertido en murales improvisados. Son los sitios que eligen algunos de los caminantes. Pintada en un garage

 

Monumento al peregrino en Palas de ReiPero para la gran mayoría, son los gobiernos o los ayuntamientos los que erigen grandes monumentos en honor al peregrino. Y Palas de Rei es un buen ejemplo de ello. Allí nos encontramos con dos obras, cuasi faraónicas, que pocos caminantes entienden y muchos menos vecinos comparten. Pero el Camino es el Camino y, ahora, además, está de moda.

Parada necesaria

Lo que no caduca, ni caducará nunca es la visita a las iglesias de la ruta. Se hacía antes, y se sigue haciendo hoy con la misma parsimonia que se hacía antaño. Antes era para rezar, ahora, principalmente, es para "sellar" la Compostelana. El documento que te acredita como "peregrino oficial".

Colas en la iglesia de Palas para "sellar" la CompostelanaPero el verdadero sentimiento peregrino lo lleva dentro cada caminante. Ese que cada día se levanta con la ilusión de andar y completar una etapa del camino. Ese al que lo mueve su deseo por completar la ruta, sea por espíritu religioso, aventurero, cultural o místico. Todos ellos, comparten en común una visión única del camino. Esa que dice que el Camino es una ruta personal e intransferible que abre corazones y cumple sueños.El verdadero sentimiento del peregrino.