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Inicio / Actividades / Otras actividades / Xacobeo / La sonrisa del Xacobeo con Corazón

María y su marido en ArzúaEs una mujer sencilla, humilde y se nota que, tremendamente, luchadora. Se llama María, es de Madrid, pero  Cambados (Pontevedra) la ha adoptado ya como una vecina más. Allí le gusta ir a pasar varios meses del año porque dice sentirse a gusto entre la brisa del mar y el caluroso trato de sus paisanos. 

María tiene 70 años, pero no los aparenta. "¡Quien lo diría!", exclama. Efectivamente, quien diría que una mujer tan pequeña tenga un corazón tan grande. Y el suyo ha aguantado ya tanto que se ha acostumbrado a sufrir. Por eso, ahora, esgrime una bella y profunda sonrisa que cautiva.


"La vida ha sido muy dura conmigo pero hay que ponerle buena cara", dice. ¡Y tanto!. En el año 2000 tuvo un derrame cerebral y en el 2003 un infarto que se repitió otras dos veces más. Y todo por culpa de la tensión que los médicos no le supieron cuidar a tiempo. Por eso, las arterias no se pudieron salvar y le implantaron tres stents. Desde entonces su vida ha dado un giro de 360º grados.

Depresión

Después de la operación entró en una profunda depresión. "Quería matarme pero luego pensaba...Y si me tiro por la ventana y no me mato. Y también pensaba en mis hijas. Tendrían que decir que su madre se suicidó... y, ¿por qué?. Igual tenían sentido de culpa". Por todo eso, y a pesar de quedarse en los huesos --35 kilos--, María consiguió salir del pozo con la ayuda de sus hijas y su marido, "ese pedazo de pan".

Un año después, en 2005, descubrió la medicina natural a la cual se encomendó ciegamente. Hoy, María es todo vitalidad. "No me conozco ni yo", dice. Sus malos pensamientos son sólo eso, malos pensamientos. "Le llegué a pedir a Dios que me llevara, pero hoy, le pido que me deje, por lo menos para disfrutar de los mios", entre ellos, varios nuevos nietos que nacieron en los últimos años.

Sabe, porque ya conoce los límites de su cuerpo, que del corazón ya no va a morir. "Lo conozco bien", apunta pero "uno nunca está libre de nada". Por lo menos ella ya pasó el calvario. Ahora le toca disfrutar de la vida. Que disfrute, que vida sólo hay una.

 

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