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El aceite de oliva
| El aceite de
oliva es el zumo de la aceituna. Sus distintas variedades responden
a los diferentes procedimientos y refinados a los que se somete,
pero mantiene las siguientes características: se puede consumir
en frío y caliente, en crudo y en cocción, puede alcanzar
elevadas temperaturas sin descomponerse
Y, por supuesto, es
el único producto que puede llevar el nombre de aceite: otros
productos en el mercado con ese nombre son realmente grasas vegetales
de semillas. |
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Aceite y corazón
El aceite de oliva virgen es uno de los elementos fundamentales de la
llamada Dieta Mediterránea, un conjunto de hábitos alimenticios
que se han probado beneficiosos para el corazón y reductores
del riesgo cardiovascular (una alimentación pobre en grasas,
y rica en verduras, hortalizas, pescado, aceite de oliva virgen y legumbres).
Como grasa monoinsaturada, el aceite de oliva reduce el colesterol LDL
(o malo) y, lo que es aún más importante,
favorece el colesterol HDL (o bueno), lo que significa que
colabora en la salud de nuestro corazón al reducir el riesgo
de sufrir una enfermedad cardiovascular. Otros estudios han apuntado,
además, que el aceite de oliva virgen tiene propiedades anticoagulantes
que ayudan a prevenir la formación de trombos.
Acidez y Pureza
La acidez es un parámetro químico que en el aceite de
oliva no guarda relación con el color, olor y sabor (es decir,
hay aceites de oliva vírgenes con acidez muy baja y con un sabor
intenso).
Y la pureza es un término que se aplica para calificar los aceites
de sabor suave o para identificar los vírgenes de calidad superior
(extras).
Color y sabor
Los aceites de oliva no son iguales, pero se les puede identificar.
Los de color amarillo-dorado suelen ser aceites dulces, por lo
general de recolección tardía. Los amarillo-verdosos
suelen ser aceites más afrutados, con frecuencia un punto amargos,
como corresponde a aceitunas que no han concluido su período
de maduración.
Origen
Los aceites andaluces,
procedentes en su mayoría de las aceitunas picual, picudo
y hojiblanca, son afrutados, huelen a hierbas recién cortadas,
son ligeramente amargos y algo picantes y muestran una gran resistencia
al enranciamiento. Son perfectos para guisar pescados, sofritos,
guisos y estofados, escabeches y platos que contengan ajo.
Los aceites del Bajo Aragón, de la variedad «empeltre»,
son dulces, viscosos, con un paladar muy fino, aunque son tendentes
al enranciamiento. |
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Son los mejores para elaborar mayonesas, para intervenir en platos
delicados de la cocina moderna o para realzar un plato como el ajoblanco
malagueño.
Los aceites catalanes proceden de la variedad arbequina, huelen
a manzanas verdes, almendra y frutos secos. Son ideales para aliñar
ensaladas o el clásico pan con tomate.
Los de Toledo, nacidos a partir de la aceituna cornicabra, son,
por el contrario, ligeramente amargos y picantes.
La correcta fritura
En la fritura el alimento modifica rápidamente sus características
físicas, químicas y sensoriales (lo que influye en su
calidad nutritiva). De ahí la importancia de conocer cuál
es la buena práctica en la fritura de los alimentos.
-. El aceite de oliva, por su alto contenido en ácido oléico
y bajo contenido en ácidos grasos poliinsaturados, es mucho más
estable y se altera menos que los aceites de semillas (girasol, soja,
maíz, etc.).
-. Si los aceites se calientan por encima de los 180°C puede haber
una alteración térmica y por tanto una degradación.
-. Existen diferencias entre freir alimentos que no tienen componentes
lipídicos propios (como las patatas, pimientos, etc.) y que,
por tanto, la grasa que contengan al final va a corresponder exclusivamente
a la empleada en la fritura y freir alimentos de naturaleza grasa (carne
o pescados) ya que en estos casos una vez que el agua del alimento se
ha evaporado, comienza la penetración grasa en el mismo. Generalmente
la cantidad de grasa que pasa del baño de fritura al alimento
es cuantitativamente equiparable a la grasa que pasa del alimento al
baño de fritura.
-. En el proceso de fritura se debe calentar lentamente el aceite. Al
freir alimentos congelados no se debe subir bruscamente la temperatura.
-. En las freidoras domésticas la proporción ha de ser
aproximadamente de una parte de alimento frente a seis partes de aceite.
Por ejemplo, para 1/2 Kg. de patatas ha de haber tres litros de aceite.
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- Los procesos de
fritura discontinuos alteran los aceites más que los procesos
continuos. La degradación del aceite está condicionada
por el número de veces que se fríe con el mismo aceite
así como por el alimento a freir.
-. Para no acelerar la degradación del aceite conviene seleccionar
uno poco insaturado, con la temperatura de fritura más baja
posible, no apurar el número de frituras y evitar periodos
prolongados de fritura a elevada temperatura en ausencia de alimento. |
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