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El Huevo
El
huevo es un componente esencial en la alimentación saludable y
la gastronomía mediterránea. Ningún alimento puede
ser catalogado como bueno o malo en sí mismo, pero el estudio del
huevo merece una atención especial en este sentido. En los últimos
años, ha sido un producto mirado con recelo y temido por su contenido
en colesterol, lo que ha llevado a disminuir su presencia en la dieta
habitual. Sin embargo, el huevo posee un alto valor nutritivo, aporta
cantidades elevadas de proteínas, vitaminas (especialmente B12,
ácido pantoténico, biotina, D, A, B2 y niacina) y minerales
(selenio y fósforo), en una cantidad relativamente baja de calorías.
Es, por tanto, un alimento con gran densidad de nutrientes, de utilidad
en los programas de pérdida de peso y en las dietas equilibradas.
Desde el punto de vista cualitativo, la proteína del huevo tiene
la máxima calidad, y se utiliza como patrón de referencia
para juzgar otras proteínas. Por otra parte, el huevo es la mejor
fuente dietética de colina. Dado que han sido detectadas deficiencias
de colina que llevan al padecimiento de deterioros hepáticos, de
crecimiento, infertilidad, hipertensión, cáncer, pérdida
de memoria..., se han fijado unas ingestas adecuadas de 550 mg./día
en varones y 425 mg./día en mujeres adultos, que quedan cubiertas
con el consumo de un huevo.
Aporte nutricional
Su
contenido en grasa es de 12 gr./100gr. de huevo, con el nivel de fosfolípidos
más alto de todos los alimentos de la dieta y con un elevado
aporte de ácido linoléico (esencial porque el organismo
lo necesita y no puede sintetizarlo). Tiene una proporción de
ácidos grasos poliinsaturados, respecto a los ácidos grasos
saturados bastante alta en comparación con otros alimentos, y
un elevado contenido de ácidos grasos monoinsaturados. Las pautas
sobre consumo de alimentos marcan la conveniencia de tomar 2-3 raciones/día,
entre carnes, pescados y huevos, para una dieta satisfactoria. Para
los niños o las personas pequeñas o inactivas se establece
un consumo de 3-4 huevos/semana, mientras que en una persona de mayor
tamaño o físicamente activa podría convenir consumir
7 huevos/semana. Lamentablemente, la mayor parte de los colectivos estudiados
tienen consumos muy inferiores a los aconsejados. La restricción
en el consumo de huevos puede asociarse con perjuicios nutricionales
sin condicionar ninguna ventaja sanitaria. Un estudio en mujeres adultas
(Ortega y col., 1997) puso de relieve que las que tomaban menos de 50
gr./día de huevos tenían ingestas muy inferiores de vitaminas
B2, B12, A y D. Asimismo, sus coeficientes de colesterol total incluido
el HDL ("colesterol bueno"), fueron más desfavorables
respecto a los de mujeres con consumos superiores de huevos.
Riesgos de una dieta sin huevo
Disminuir el consumo de huevos puede ser especialmente peligroso en:
- Niños y adolescentes. Las restricciones pueden suponer un
peligro en los más jóvenes, ya que están en una
fase de rápido crecimiento y necesitan la aportación
alimenticia del huevo.
- Embarazadas. Durante los periodos de gestación y lactancia,
las necesidades de nutrientes (en concreto de colina) aumentan considerablemente
y es vital un aporte adecuado de los mismos.
- Ancianos. El temor al colesterol lleva con frecuencia a dietas inadecuadas
que perjudican la salud, la capacidad mental y la calidad de vida,
sin que supongan ninguna ventaja para los más mayores. Los
huevos, por su elevado valor nutritivo, fácil consumo y masticación,
son alimentos valiosos para ellos.
El mito del colesterol
La
relación entre el consumo de huevos y la colesterolemia ha sido
muy estudiada. Hu y col. publicaron en la revista JAMA, en 1999, un
informe en el que se estudiaron 37.851 hombres y 80.082 mujeres de 40-75
años durante 8 años y que revelaba que no existía
ninguna asociación entre el consumo de huevos y la enfermedad
coronaria. La Asociación Americana del Corazón reconoce
que el consumo de un huevo diario puede ser compatible con una dieta
cardiosaludable, cuidando de que el consumo de colesterol por día
no supere los 300 mg. Esto supone un cambio sustancial, tras varios
años de establecer el consumo de huevos en tres a la semana.
El American College of Nutrition afirma que "los estudios científicos
más recientes no sólo colocan de nuevo al huevo en su
dorado pasado, sino también elevan su posición a comida
funcional y proporcionan más razones que nunca para consumir
huevos". Así, según los estudios realizados sobre
el tema, es evidente que el temor al consumo de huevos por su contenido
en colesterol está injustificado y que, al contrario, es un alimento
que ofrece importantes e imprescindibles valores nutricionales.
Consejos y normas de manipulación
Es un hecho que la falta de higiene durante la manipulación
y consumo de alimentos es una de las causas más comunes de algunas
toxiinfecciones alimentarias. Por ejemplo, la salmonelosis, una de las
más frecuentes durante el verano, está provocada en la
mayoría de los casos por la bacteria "Salmonella enteritidis".
Los síntomas (diarrea, vómitos, dolor abdominal, fiebre
y dolor de cabeza) aparecen entre las 12 y 36 horas después de
haber ingerido un alimento contaminado y persiste de uno a cuatro días.
El huevo tiene una estructura biológica que hace difícil
su contaminación. La penetración de gérmenes desde
el exterior no es fácil mientras conserve la película
de mucina superficial que lo recubre, la membrana interna íntegra
y las propiedades bacteriolíticas de la clara. El Instituto de
Estudios del Huevo recuerda cuáles son las precauciones que se
deben tomar a la hora de manipular los huevos y evitar posibles contaminaciones
exteriores. Estas serían las más significativas e imprescindibles
para comer con todas las garantías de salud:
- Compre siempre huevos con la cáscara intacta y limpia.
- Respete la fecha de consumo preferente que está impresa en
el envase.
- No lave los huevos antes de meterlos en el frigorífico.
- Cuaje bien las tortillas y manténgalas en refrigeración.
- Prepare la mahonesa con la máxima higiene y consérvela
en el frigorífico hasta su consumo.
- No rompa el huevo en el borde de los recipientes donde los vaya
a batir. Por razones de higiene, el recipiente donde se baten los
huevos debe usarse únicamente para esta operación.
- No separe las claras de las yemas con la propia cáscara.
- No deje los huevos, ni los alimentos que los contengan, a temperatura
ambiente.
- Conserve siempre en el frigorífico los pasteles, natillas,
salsas, etc., y consúmalos en las 24 horas siguientes a su
elaboración.
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