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Un alimento básico: la leche
La
leche es un alimento básico que tiene la función primordial
de satisfacer los requerimientos nutricionales del recién nacido.
Y lo consigue gracias a su mezcla en equilibrio de proteínas, grasa,
carbohidratos, sales y otros componentes menores dispersos en agua. Desde
el punto de vista nutricional presenta una amplia gama de nutrientes (de
los que sólo el hierro está a niveles deficitarios) y, además,
con un alto aporte nutricional en relación con el contenido en
calorías; hay un buen balance entre los constituyentes mayoritarios:
grasa, proteínas y carbohidratos. Los productos lácteos
derivados pueden cubrir tanto diferentes hábitos de consumo como
muy distintas utilizaciones de interés nutricional.
Composición:
Proteínas.- La leche de vaca contiene una media de 3-3,5%
de proteínas, distribuida en diferentes fracciones: caseínas,
proteínas solubles o seroproteínas y sustancias nitrogenadas
no protéicas. Las proteínas lácteas son capaces
de cubrir las necesidades de aminoácidos del hombre y presentan
alta digestibilidad y valor biológico. Además del papel
nutricional se ha descrito su papel potencial como factor y modulador
del crecimiento.
Lípidos.- Los lípidos figuran entre los constituyentes
más importantes de la leche, en razón de aspectos económicos,
nutritivos y por las características físicas y organolépticas
que se deben a ellos. La leche entera de vaca se comercializa con un
3,5% de grasa, lo cual supone aproximadamente el 50% de la energía
suministrada. Los componentes fundamentales de la materia grasa son
los ácidos grasos, ya que representan el 90% de la masa de los
glicéridos. Los ácidos grasos son saturados e insaturados.
Azúcares.- La lactosa es el único azúcar
que se encuentra en la leche en cantidad importante (4,5 %) y actúa
principalmente como fuente de energía. Se ha observado un efecto
estimulante de la lactosa en la absorción de calcio y otros elementos
minerales de la leche.
Sustancias minerales.- La leche de vaca contiene alrededor de
1% de sales. Destacan el calcio y el fósforo. El calcio es un
macronutriente de interés de la leche, ya que está implicado
en muchas funciones vitales por su alta biodisponibilidad así
como por la ausencia en la leche de factores inhibidores de su absorción.
Vitaminas.- La leche es una fuente importante de vitaminas para
el niño y adultos. La ingesta recomendada de las vitaminas del
grupo B (B1, B2 y B12), y un porcentaje importante de las A, C y ácido
pantoténico, se cubre con el consumo de un litro de leche.
La leche de consumo.
Los avances tecnológicos han ido haciendo evolucionar los tratamientos
térmicos a los que se somete la leche para esterilizarla y tratar
de ocasionar la menor alteración posible de sus características.
Leche homogeneizada. Se pasa a elevadísima presión por
orificios muy pequeños que reducen los glóbulos de grasa
y estabilizan la emulsión.
Leche pasteurizada. Durante un tiempo breve se hace hervir la
leche homogeneizada a unos 75-90 grados. Se destruyen los microorganismos,
pero son leches de corta
duración. San las que se usan en bolsa y conviene hervirlas antes
de consumirlas.
Leche uperisada. Se somete a la leche pasteurizada a temperaturas
de 150 grados durante tres minutos y luego se enfría rápidamente.
Son las leches de larga duración que consumimos en tetra-briks.
Leche esterilizada. Es leche pasteurizada, que se calienta a
115 grados durante 15 minutos. Tiene sabor a leche cocida y se pierden
casi todas las vitaminas.
Las leches enriquecidas.
Los cambios en el estilo de vida debidos a factores sociales y culturales
unido a los avances en investigación a nivel nutricional así
como de los procesos tecnológicos han llevado a desarrollos de
nuevos productos con valor añadido que son cada vez más
demandados por el consumidor. Los nuevos alimentos se elaboran utilizando
nuevas materias primas o procesos de producción no empleados
habitualmente que provoquen un cambio deseado en la composición
o estructura, valor nutritivo, metabolismo o menor contenido en sustancias
tóxicas. Recientemente se comercializan leches enteras pero sobre
todo desnatadas o semidesnatadas, enriquecidas en proteínas,
elementos minerales o vitaminas.
La legislación comunitaria admite la denominación de leche
enriquecida en proteínas cuando el nivel de proteína
total supera la cifra del 3,8%. Esto puede conseguirse por adición
de leche en polvo desnatada o fracciones de proteínas lácteas,
pero la comercialización no es frecuente.
En cuanto a las leches enriquecidas en minerales o vitaminas,
la legislación establece que los niveles en 100g deben ser superiores
al 15% de la ingesta diaria recomendada. En el caso del calcio la ingesta
diaria recomendada está en torno a los 800-1.000 mg/día,
según la edad o el sexo. Las leches enriquecidas en calcio comercializadas
en España suelen contener de 1.500 a 1.600 mg/l de calcio total.
El enriquecimiento puede basarse en la adición de leche en polvo
o fracciones de leche, pero también puede conseguirse a través
de adiciones de sales de calcio y/o de calcio-fósforo.
También se han empezado a comercializar productos que sustituyen
la grasa de leche por una mezcla de grasas (fundamentalmente grasas
vegetales y de pescado) con objeto de incorporar ácidos grasos
poliinsaturados y Omega-3, de potencial interés para la salud
y una larga serie de vitaminas y/o minerales, incluyendo hierro.
Los productos derivados
Los productos lácteos se preparan por alteración de las
relaciones en las que se encuentran los componentes de la leche.
-. Leche desnatada y semidesnatada. Se logran por separación
mediante centrifugación de parte o la totalidad de la grasa
-. Leche entera concentrada o en polvo. Se logran por eliminación
simple de agua. La evaporada sólo pierde algo de agua, a la condensada
se le añade agua o la leche en polvo está completamente
deshidratada.
-. Queso. Se consigue por precipitación de algunos componentes.
Posteriormente se someten al proceso de maduración el que se
operan procesos de hidrólisis en los lípidos, carbohidratos
y proteínas presentes en el producto fresco.
-. Yogur, leche fermentada
Se produce por modificación
química o bioquímica de algunas componentes.
El valor nutritivo de los productos lácteos depende,
en una primera medida, del de la leche, pero está mediatizado
por los efectos del proceso tecnológico sobre los nutrientes.
Mención especial merece el efecto de los procesos térmicos
sobre la destrucción de algunas vitaminas y las posteriores pérdidas
durante el.
Otras alteraciones que pueden producirse como consecuencia del manejo,
conservación o de los procesos tecnológicos son la oxidación
e hidrólisis de las grasas, que son dos de los parámetros
causantes de alteraciones en la calidad de la leche y los productos
lácteos, especialmente aquellos con un contenido en grasa elevado,
como la nata, mantequilla o leche en polvo entera.
El yogur
El
yogur es la leche fermentada más conocida, en sus diferentes
presentaciones. A la leche se le incrementa el contenido en proteínas
con sólidos lácteos, con leche en polvo o leche concentrada
y se inocula con una mezcla de Streptococcus thermophillus y Lactobacillus
bulgaricus, que son los responsables de las transformaciones metabólicas
en los carbohidratos, las proteínas y los lípidos, que
conducen al desarrollo de su sabor y textura característicos.
La transformación más importante es la fermentación
láctica que utiliza la lactosa de la leche como sustrato.
Las leches fermentadas se incluyen en el grupo de los alimentos probióticos,
alimentos que contienen microorganismos vivos que al ser ingeridos en
cantidades suficientes, ejercen algún efecto beneficioso sobre
la salud al favorecer el equilibrio y mantenimiento de la flora intestinal.
Los grupos bacterianos más utilizados como probióticos
en leches fermentadas, son los lactobacilos y las bifidobacterias. Algunos
de los efectos beneficiosos sobre la salud que se les atribuyen son
la mejora de la respuesta inmunitaria, que colaboran en la terapia con
antibióticos, reducen los síntomas de mala absorción
de la lactosa y lucha con los microorganismos patógenos.
Queso
El
queso contiene, en forma concentrada, muchos de los nutrientes de la
leche: las caseínas, grasa y vitaminas liposolubles, sales y
algunos constituyentes del suero. Una parte de las vitaminas hidrosolubles
(hasta un 90%) pueden perderse en el suero, pero los niveles finales
en el queso dependen de su síntesis y utilización por
los microorganismos.
Durante la elaboración y en la primera etapa del proceso de maduración
tiene lugar la transformación de la lactosa en ácido láctico,
que favorece la acción del cuajo, facilita la separación
del suero y previene el desarrollo de microorganismos no deseables.
Nata y mantequilla
La
nata se ha definido como una leche rica en grasa (emulsión
de grasa en leche desnatada), con niveles bajos de proteínas
y lactosa. Hay una serie de tipos de nata, dependiendo de los contenidos
en grasa, que oscilan del 12 al 55% y del tipo de tratamiento térmico.
La concentración de vitamina A aumenta con el contenido en grasa;
en una nata del 40% en grasa es 8-12 veces mayor que la de la leche
de partida. La concentración de vitaminas hidrosolubles está
mediatizada por el contenido en grasa y el proceso térmico.
La mantequilla es esencialmente grasa de leche (82% de grasa)
con un 16% de agua y 2% de sólidos no grasos. Se elabora a partir
de nata, dulce o acidificada, y se puede comercializar con o sin sal.
El tipo de envase y las condiciones de almacenamiento influyen de forma
decisiva en el grado de protección de la mantequilla a la oxidación
. El contenido en vitamina A puede disminuir de forma muy acusada por
almacenamiento en envases permeables a la luz.
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