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La singular unión del terreno y la flora hace que haya mieles
para todos los gustos y que la gama sea tan amplia como la variedad
de nuestros campos. El reflejo -los distintos colores que presentan-
va desde el más claro (amarillo pálido) al más
oscuro (casi negro). El sabor y el color van en cierto modo unidos:
las mieles claras suelen tener un gusto suave y un delicado aroma, mientras
que las oscuras tienen un sabor más acusado. COMPOSICION Y VALOR NUTRICIONAL
Para 100 gr. Estos son sus valores nutricionales típicos: Energía: 312 Kcal. PROPIEDADES Desde hace miles de años la miel ha sido utilizada como alimento
y medicamento, recordemos que las primeras evidencias son pinturas rupestres
del mesolítico de hace unos 6.000 años AC. Es precisamente
en España, cueva de La Araña (Bicorp, Valencia) donde
se encuentran las más antiguas conocidas hasta el momento. Los
primeros documentos escritos se refieren a los Sumerios en Mesopotamia
y datan de unos 2.500 años AC, y a este pueblo se deben también
las primeras evidencias de uso como medicamento. Pero sólo recientemente
se han encontrado evidencias científicas de los usos alimenticios
terapéuticos y se ha demostrado que es un remedio válido
por sus propiedades antibacterianas y efectos positivos para el organismo. La mítica actividad germicida (que destruye bacterias) de la miel se debe a varios factores, por un lado la alta concentración de azúcares proporciona efectos de ósmosis, en efecto, las moléculas de agua reaccionan rápidamente con los azúcares, de forma que el agua libre a disposición de los microorganismos es muy escasa, en este medio tan deshidratado, con un pH bajo y escasez de nutrientes disponibles, la mayoría de los microorganismos son incapaces de sobrevivir. Por otra parte, el peróxido de hidrógeno generado por el propio sistema enzimático se descompone formando radicales que impiden el desarrollo de los gérmenes; por último, otros factores propios de la composición (ácidos, actividades enzimáticas, flavonoides, etc.) completan el perfil germicida de la miel. En gastroenteritis bacterianas se ha demostrado que el tratamiento con miel acorta la duración de la diarrea en los pacientes, esta propiedad puede ser atribuida al efecto antibacteriano. En úlceras de estomago, recientes experimentos han demostrado que algunas clases de miel inhiben el crecimiento de Helicobacter pylori (organismo responsable de ciertos tipos de úlceras). Las propiedades vasodilatadoras se deben a los factores fitoquímicos: los compuestos fenólicos y pigmentos actúan como vasodilatadores en las esferas digestivas y renales. Las propiedades diuréticas y ligeramente laxantes se deben al elevado contenido en fructosa. Igualmente, la acción expectorante y antitusiva se atribuye a los compuestos aromáticos presentes y a su poder de dilución de la secreciones bronquiales. En dermatología se ha utilizado profusamente en forma tópica contra quemaduras y úlceras de la piel; previene infecciones por sus propiedades antibacterianas y bacteriostáticas, además, proporciona una barrera viscosa que impide la invasión de microorganismos, también contiene enzimas que ayudan en el proceso de cicatrización promoviendo la formación de tejidos, por su alta osmolaridad absorbe fluidos edemáticos que mantienen limpia la herida reduciendo picores e irritaciones. En este mismo ámbito, también se ha demostrado su utilidad para el almacenamiento de injertos de piel. Se han citado algunos casos de botulismo en bebés por consumo de miel y es necesario aclarar este punto: las esporas de Clostridiun botulinun se encuentran en el suelo que es su hábitat natural y de forma ubicua. La miel, como cualquier otro alimento, puede transportar esporas de Clostridium. Entre las prácticas de algunos padres se encuentra la de sumergir los chupetes de los bebés en miel. Realmente esta práctica supone un riesgo debido a que la flora intestinal por no estar debidamente desarrollada y las esporas se desarrollan en los intestinos y colon. Las esporas en sí mismas no son tóxicas, pero al germinar liberan la toxina que se absorbe en la corriente sanguínea, provocando los problemas graves ya conocidos. Por consiguiente, el consumo de miel, o cualquier alimento crudo similar o no procesado adecuadamente, supone un riesgo para los bebés. Los casos de botulismo en bebés por consumo de miel son escasísimos y ninguno se ha dado en España, pero no cabe duda que es necesario informar de este aspecto al igual que lo hacen en otros países. En conclusión, podemos decir que la miel no debe incluirse en la dieta de bebés de menos de 12 meses de edad. EL CONSUMIDOR Y LA CALIDAD Evidentemente, la calidad del producto es uno de los puntos de mayor interés para el consumidor -que también exigirá siempre una correcta identificación y etiquetado-. Los actuales conceptos sobre calidad contemplan, además del carácter puramente alimenticio, el mantenimiento de los atributos biológicos beneficiosos y específicos que aporta. La miel debe ser genuina y no se habrá retirado ni añadido absolutamente nada. Estará libre de partículas o restos claramente visibles. Se presentará en envase adecuado. Comprará en establecimientos que garanticen una correcta manipulación/conservación de alimentos. Exigirá aquellos tipos o clases de miel que más le satisfagan, para lo cual deberá conocer el tipo o clase que compra: origen botánico (romero, espliego...) y la procedencia del producto: origen geográfico con su denominación de origen. Existe una Norma de calidad para la miel edonde se fijan una serie de parámetros y compuestos: indican el grado de frescura o y ninguna miel comercializada debe sobrepasar lo establecido por esta Norma.
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