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La verdura Las
verduras son vegetales con aroma y color característicos, que suelen
consumirse crudas o cocidas. La parte vegetal utilizada como verdura varía
de unos a otros: hojas (acelgas, col, lechuga), tallos (apio), flores
(coliflor, alcachofas), raíces (remolacha, zanahoria), y bulbos
(ajos, cebollas). Algunos frutos, como el tomate, se incluyen en esta
familia de alimentos por razones culturales.
Entre los macronutrientes que aportan las verduras, los más importantes por su cantidad son los hidratos de carbono o glúcidos, aunque generalmente su concentración es más baja que en las frutas. El contenido en proteínas y lípidos oscila alrededor del 1 por cien. Debido a la clorofila, las verduras son ricas en magnesio. La mayor parte de ellas contienen mucho potasio y poco sodio. El apio es una excepción, ya que contiene una notable cantidad importante: 100 mg. de sodio por 100 gr. Algunas verduras (espinacas, acelgas, tomate...) proporcionan una pequeña cantidad de hierro, que de todas maneras se absorbe mal en los alimentos de origen vegetal. También pueden contener calcio, entre 25 y 150 mg. por 100 gr. de vegetal. Respecto a su contenido en vitaminas, destacan la provitamina A o B-caroteno (principalmente en las verduras de color intenso), la vitamina C (25 a 50 mg. por 100 gr. en muchas especies) y diversas vitaminas del grupo B, de las que conviene destacar el ácido fólico, abundante en las hojas (de ahí su nombre), pero también en otras estructuras de las verduras. Varios componentes de la fibra vegetal están ampliamente representados en éstos alimentos (sobre todo celulosa, hemicelulosa y lignina). Esta es una de las razones más importantes para recomendar el consumo habitual de verduras.
La cocción de las verduras mejora su digestibilidad, pero se traduce en pérdidas nutricionales debido a que se pueden destruir una elevada proporción de vitaminas como la vitamina C y vitamina A, que son termolábiles (por no aprovecharse el agua de cocción también se pueden perder minerales, azúcares sencillos, algunas sustancias nitrogenadas y pigmentos hidrosolubles). En resumen, las hortalizas y verduras ocupan un lugar importante en cualquier dieta y deberían consumirse diariamente. Aportan, principalmente, carbohidratos, vitaminas, minerales y agua. Tienen un alto contenido en fibra dietética, especialmente de tipo soluble. Este tipo de fibra produce una ralentización en la evacuación gástrica y en la absorción de los carbohidratos, por lo que evita la subida de la glucemia (cifra de glucosa en sangre) que se produce en los diabéticos cuando consumen dietas sin fibra.
Las verduras no son aceptadas por muchas personas, especialmente, por
los niños. Sin embargo, éstos las comen mejor en forma
de cremas (calabacín, espinacas) o de purés. Las verduras
crudas (tomates, lechuga) se consumen como guarnición y si el
niño se acostumbra a tomarlas de ese modo, aprenderá su
sabor y las incorporará a sus gustos alimentarios. |
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