Congelar correctamente
La congelación es un método de conservación que alarga la vida del producto (detiene el crecimiento de microbios) pero no lo hace indefinidamente ni en todas las condiciones. Un adecuado manipulado de los alimentos antes de congelarlos y un correcto proceso de congelación es imprescindible para mantener la salud y la higiene alimentaria y, además de prevenir intoxicaciones, garantice el valor nutricional de los productos.
Estas serían las principales recomendaciones a la hora de congelar en su domicilio:

-. Si adquiere congelados, no rompa la cadena del frío. Un producto así ha de consumirse, no puede volver a congelarse. Para ello, cómprelos en el último momento y transpórtelos en bolsas isotérmicas.
-. Carne, pescado y pollo congelan perfectamente, pero conviene tener la precaución de eliminar la grasa visible: Ésta puede continuar oxidándose y tomar un sabor rancio.
-. Utilice los recipientes (de amplia base y poca altura) o materiales adecuados para congelar (existen bolsas de plástico especialmente diseñadas para ello).
-. Marque claramente la fecha en la que congeló cada alimento.
-. Recuerde que un alimento que está a punto de estropearse no se salva congelándolo.
-. Las frutas y las verduras correctamente congeladas conservan intactas sus cualidades nutricionales.
-. Controle que la temperatura del congelador (-18 grados) es constante: si no se facilitará la formación de cristales de hielo en los productos (lo que influirá en su calidad).
-. Si congela en un recipiente, coloque adecuadamente su tapa. Si no, el producto puede sufrir lo que se denomina la quemadura del congelador.
-. No sobrecargue el congelador; debe circular el aire frío para mantener los alimentos congelados.

 

 

 
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