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Métodos anticonceptivos: nuevas fórmulas
y vías de administración.
La década de los 50 constituyó un hito en la historia
de la libertad sexual de la mujer con la aparición de los anticonceptivos
orales. Estos se basan en la influencia que tienen las hormonas sexuales
(estrógenos y progestágenos) sobre el ciclo menstrual.
El mecanismo de acción principal de los anticonceptivos hormonales
es la inhibición de la ovulación: se impide que el ovario
produzca el óvulo necesario para la concepción. Otros
mecanismos de acción menos importantes, pero que se suman al
efecto anticonceptivo, son las modificaciones que producen en el moco
cervical (haciendo más difícil el paso de los espermatozoides
al útero) y en la mucosa uterina (impidiendo que un embrión
se implante).
Los primeros que se utilizaron consistían en estrógenos
y progestágenos a altas dosis. De esta forma de utilización
surgieron algunas variantes como la utilización de los estrógenos
solamente en la primera mitad del ciclo a los que se añadía
el progestágeno en la segunda mitad. Otra de estas combinaciones
son los denominados anticonceptivos trifásicos que dividen
al ciclo en tres fases y en cada una de ellas se administra una combinación
particular de estas hormonas.
Como todos los métodos anticonceptivos, los anticonceptivos
orales tienen sus ventajas y sus inconvenientes. De entre las ventajas
destacan las reglas menos dolorosas, más regulares y más
escasas, aunque a veces producen sangrados irregulares. Además,
se cree que disminuyen el riesgo de cáncer de ovario y de endometrio.
De entre los inconvenientes, los efectos secundarios menores incluyen
las náuseas, dolores de cabeza, aumento de peso, tensión
mamaria y depresión. Los efectos secundarios más graves
son cardiovasculares.
Debido a estos efectos secundarios, la aparición de variantes
de los antiguos métodos anticonceptivos no ha cesado. Se han
disminuido drásticamente las dosis de hormonas que contiene
la píldora y se han diseñado nuevas vías de administración.
Además han aparecido nuevos estrógenos y nuevos gestágenos
que son mejor tolerados y tienen menos efectos secundarios.
Con todo esto, hoy día los anticonceptivos orales son considerados
por la Organización Mundial de la Salud como un método
seguro de planificación familiar que puede ser tomado en todas
las edades siempre que se mantengan unas normas y un control médico
adecuado. De entre los nuevos gestágenos, la drospirenona evita
las retenciones de líquidos como el gestágeno natural,
la progesterona. La minipíldora o píldora de sólo
gestágeno, permite asegurar la anticoncepción durante
la lactancia.
Además han aparecido nuevos métodos de aplicación
distintos de la vía oral y algunas presentaciones que permiten
la aplicación mensual o trimestral. Así, existen disponibles
en el mercado inyecciones de absorción lenta y liberación
retardada que permiten períodos de anticoncepción de
uno a tres meses, sin tener que estar pendiente de tomar la píldora
todos los días y con una eficacia similar. El inconveniente
principal es que pueden ocurrir sangrados irregulares durante el tiempo
que se esté administrando.
También están disponibles en el mercado unos dispositivos
subcutáneos que se implantan en la cara interna del brazo de
la mujer, con anestesia local y en una consulta, con una duración
del efecto anticonceptivo de 3 a 5 años. El mayor inconveniente
de esta forma de anticoncepción también es el sangrado
irregular que puede pasar de no tener la menstruación durante
largos períodos o tener sangrados durante varios días
sin poder predecirlos.
Anillo y parche
La vía clásica de administración (oral) necesitaba
que la dosis de hormonas fuera mayor puesto que del tubo digestivo
toda la sangre pasa por el hígado y ahí sufrían
un metabolismo importante. Una novedosa vía de administración
de hormonas con fines anticonceptivos es la vía vaginal y la
vía transdérmica. Estas vías, al evitar el paso
hepático, permiten que la dosis diaria de hormonas sean menores,
y por lo tanto menores sus efectos secundarios. Además la absorción
es más regular, no se afecta por alteraciones digestivas como
diarreas o vómitos. Para la vía vaginal existe un anillo
flexible que se coloca dentro de la vagina donde permanece durante
3 semanas. Durante este período libera una dosis muy baja de
hormonas que tiene los mismos efectos anticonceptivos que la píldora.
Durante la semana de descanso aparece la menstruación. Tiene
la ventaja de que evita los olvidos que ocurren con la píldora.
Este anillo no lo nota la mujer, aunque ocasionalmente lo puede notar
durante las relaciones sexuales, sin producir molestias. Pero no ocurre
nada por extraerlo fuera de la vagina durante un período de
3 horas y posteriormente volver a introducir el mismo anillo. La vía
transdérmica es la misma que se venía utilizando desde
hace mucho para el tratamiento de la menopausia. Se aplica un parche
semanal durante 3 semanas. En la cuarta semana la mujer no se pone
parche alguno y tendrá la menstruación.
Tanto el parche como el anillo vaginal tienen una incidencia de efectos
secundarios menores debidos a las hormonas inferiores al 3 por ciento
frente al 15 por ciento que llegan los anticonceptivos orales clásicos.
Aunque no disponible todavía en nuestro país, en otros
países de nuestro entorno está disponible la píldora
de ciclo extendido con sólo cuatro reglas al año en
vez de las 12 o 13 que suele tener la mujer. La forma de administración
es la oral, tomando una píldora durante 84 días; los
7 días posteriores se tomará una píldora sin
principio activo. Durante estos últimos días tendrá
la regla.
Como hemos visto, los avances en anticoncepción durante los
últimos 20 años han sido muy relevantes desde el punto
de vista de disminución de los efectos secundarios mayores
(sobre todo cardiovasculares) y menores, gracias a la aparición
de nuevos progestágenos y a la diminución de la dosis
de hormonas necesarias para tener efecto anticonceptivo.
Además, la mujer dispone actualmente de un amplio espectro
de anticonceptivos siendo difícil que no encuentre alguno que
se adapte a sus necesidades.
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