Las Vacaciones del paciente
En los meses estivales es lógico que surjan dudas importantes en los pacientes acerca de lo que pueden hacer con sus vacaciones, sobre todo si su enfermedad es de aparición o descubrimiento reciente y no han tenido la oportunidad de disfrutar todavía de unos días libres en su «nueva situación». Como norma general, cualquier duda o pregunta que crea importante sobre sus planes debe hacérsela a su médico sin reservas. El consejo sanitario debe ser individualizado para sopesar el estado inmune de cada paciente, el lugar al que se desplaza, el tiempo de duración y el tipo de viaje. Si su situación es estable desde hace tiempo, su medicación no ha sufrido cambios recientes y en su última revisión todo estaba en orden, probablemente una consulta adicional al cardiólogo no sea necesaria. Pero si ha observado algún cambio en su estado será conveniente adelantar su revisión. Salvo casos extremos de enfermedad es difícil que su médico restrinja sus salidas.

Antes consultar a su médico, le surgirán dudas de cómo elegir el lugar de veraneo. Recuerde que, en vacaciones, sus «costumbres» o hábitos de vida respecto a la actividad física o la dieta no deben variar, al igual que su tratamiento (salvo indicación expresa del médico).

Hoy en día hay pocos lugares en el mundo donde uno pueda sentirse aislado o con temor a estar desatendido médicamente en una eventualidad. En cualquier caso, y para su mayor tranquilidad, conviene que antes de iniciar un desplazamiento se informe de dónde se localizan los centros de atención urgente de la zona y la mejor forma de acceder a ellos. En algunos casos especiales, como por ejemplo los pacientes con arritmias que tienen implantado un desfibrilador automático, es incluso aconsejable contactar a su llegada con el servicio médico correspondiente para avisar que se encuentra en la zona un paciente de sus características. Aunque no tenga que hacer uso de ellos, le agradecerán su información para estar preparados.

Elegir dónde ir

 

Respecto al lugar elegido, cualquier cambio en las condiciones ambientales provocará reajustes de su sistema cardiovascular en diferentes grados, y que estos cambios son más difíciles en los pacientes con enfermedades cardiacas. Pero, en general, salvo condiciones extremas, estos cambios adaptativos no suelen ser impedimento para elegir un lugar de veraneo. Por lo que respecta a los posibles cambios de altura, siempre se puede dar la recomendación de evitar practicar deportes los tres o cuatro primeros días, hasta que el organismo se acostumbre a la nueva situación. Si usted nota al llegar cualquier sensación extraña –dolor, ahogo, etc. – es preferible acudir al médico más cercano y, en cualquier caso, abandonar el lugar hacia una cota más baja (esta situación es difícil que se produzca). Otras condiciones ambientales que hay que tener en cuenta son las temperaturas extremas de calor o de frío, sobre todo si están acompañadas de humedad, lo que puede ocurrir cuando se planea un viaje a un lugar exótico o a otro continente. Por ello, en estos casos será conveniente que se informe de las condiciones meteorológicas de la zona y que elija el mejor momento para viajar, evitando situaciones extremas. Además, cuando viaje a países extranjeros fuera de Occidente, debe informarse sobre las condiciones sanitarias del país que se visita, las vacunaciones que son obligatorias y las recomendables, las normas higiénicas en cuanto a la preparación de alimentos y bebidas.

Cómo llegar al lugar de destino

Una vez elegido el lugar de veraneo pueden surgir dudas en cuando al medio de transporte. En general, todos los medios de transporte son seguros para los pacientes con cardiopatías. Los aviones están presurizados y son un medio de transporte rápido y cómodo. No existen contraindicaciones para viajar por avión, en coche, en autobús, en barco o en tren. Si usted conduce habitualmente, haga descansos periódicos para evitar el cansancio o el estrés excesivo o, si el trayecto es muy largo, divídalo en varias jornadas. Si no, no se enfrente a un trayecto largo y será mejor que haga de copiloto o elija otro medio de transporte. En el caso de que el trayecto sea muy prolongado –y esto afecta tanto a personas sanas como con alguna dolencia– no permanezca sentado durante mucho tiempo. Dé cortos paseos con frecuencia por el pasillo del avión, autocar o tren y, si no es posible, flexione y extienda los pies para evitar problemas de trombosis o simplemente la acumulación de líquido en las piernas produciendo edemas.

Fármacos y vacaciones

En general, en los países occidentales están a la venta todos los fármacos apropiados para las enfermedades cardiovasculares. Para evitar la posible falta de existencias en las farmacias, las grandes colas en los lugares de veraneo, o problemas de idioma o diferente dispensación, conviene que lleve suficiente medicación para todo su viaje. Tampoco olvide incluir en su maleta pequeñas cantidades de analgésicos, antihistamínicos o algún fármaco que ocasionalmente pueda necesitar. Si viaja a un país extranjero lleve consigo una lista con los fármacos, los compuestos y las dosis así como una copia de sus informes médicos para facilitar su tratamiento en caso necesario. Aunque lleve un tiempo en su lugar de veraneo, tenga cuidado con el sol, no relaje sus costumbres y no olvide las medidas preventivas. Será la mejor manera de pasar unas estupendas vacaciones.

 



 
Qué es y como funciona
Diccionario del corazón
Sus enfermedades
El paciente
 
La vida despues del diagnóstico:
 
Niño
Mujer
Mayor
Enfermedades más frecuentes:
 
Asociaciones de pacientes
 
Asociaciones regionales