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El Marcapasos
Un marcapasos artificial es un dispositivo electrónico diseñado
para producir impulsos eléctricos con el objeto de estimular
el corazón cuando falla la estimulación fisiológica o normal.
Estos impulsos, una vez generados, necesitan de un cable conductor
(o electrocatéter) que se interponga entre ellos para alcanzar
su objetivo. De esta forma un sistema de estimulación cardiaca
consta de un generador de impulsos eléctricos (o marcapasos
propiamente dicho) y de un electrocatéter.
Un poco de historia: tipos de marcapasos
En 1958 un paciente recibió por primera
vez un sistema de estimulación cardiaca terapéutica. El afortunado
fue un ingeniero de telecomunicaciones sueco que sufría crisis
de pérdida de consciencia debida a fallos del sistema eléctrico
del corazón. Hoy día aún vive gracias a que le han cambiado
el marcapasos varias veces.
Los marcapasos actuales son algo diferentes.
Los primeros marcapasos no estaban dotados de los avances tecnológicos
de los que ahora disponemos, así que lo único que hacían era
enviar impulsos eléctricos al corazón de forma regular, sin
interrupciones y con una cadencia de 70 veces por minuto. Como
es natural, estos primeros marcapasos, llamados asincrónicos,
cumplían su papel cuando el corazón del paciente fallaba de
forma permanente, pero cuando el trastorno era intermitente
los estímulos del marcapasos podían interferir con el ritmo
del paciente en los momentos en los que éste se restableciera.
Pocos años más tarde, para evitar dichas interferencias, se
diseñan los marcapasos a demanda, con un circuito eléctrico
que condiciona la liberación de los impulsos a que no haya ritmo
propio del paciente. Es decir, el marcapasos sólo emite 70 impulsos
por minuto cuando el ritmo del paciente sea más lento. El corazón
normal puede tener en reposo esa frecuencia, pero lo habitual
es que se acelere con el ejercicio, con las emociones... y estos
marcapasos no podían hacerlo.
Ya en los años 80 se introdujeron en los
marcapasos circuitos electrónicos sensibles a algunas señales
biológicas que guardaran relación con el ejercicio. Si estas
señales son mayores con el ejercicio que durante el reposo,
los marcapasos podrán ajustar el número de veces que tienen
que emitir impulsos por minuto a la intensidad de la señal percibida.
Entre las señales utilizadas, la más fácil de comprender, aunque
no la más característica, es la corriente eléctrica que generan
los cristales de cuarzo con la fricción —la mayoría de los encendedores
actuales incorporan el cuarzo como mecanismo generador de la
chispa—. Como la cantidad de corriente que genera el cuarzo
es tanto mayor cuánto mayor es la fricción, si incorporamos
un cristal de cuarzo al marcapasos, cuando el paciente se mueva
hará que el cuarzo genere corriente eléctrica de intensidad
mayor cuánto más violento sea el ejercicio. El marcapasos puede
medir y determinar la intensidad de esa corriente y acompasar
el número de estímulos a liberar por minuto al corazón de la
misma, es decir, autorregular la frecuencia de estimulación
a las necesidades del paciente. A estos marcapasos se les llama
marcapasos autorregulables en frecuencia.
Hasta aquí, se puede decir que se había
conseguido que el marcapasos no sólo evitara el pulso lento
debido al fallo del sistema eléctrico del corazón sino que además
incrementara su frecuencia conforme a los requerimientos del
paciente.
No obstante, con estos marcapasos no se
había podido restablecer por completo el normal funcionamiento
del corazón. Para ello era necesario el desarrollo de los marcapasos
fisiológicos que, curiosamente, fueron concebidos poco tiempo
después de la introducción de los asincrónicos y mejorados progresivamente
desde entonces hasta nuestros días. Estos marcapasos son los
más sofisticados y necesitan para su funcionamiento dos electrocatéteres
que actúen de puente entre el generador y el corazón, uno con
la aurícula y otro con el ventrículo.
¿Cuándo está indicado un marcapasos?
Para poder entender cuándo está indicado, hay que hacer un breve
repaso de la estimulación cardíaca en condiciones normales (pues
es cuando estos mecanismos fallan cuando se implanta elmarcapasos):
La frecuencia cardíaca es el número de
veces que el corazón se contrae por cada minuto. El corazón
late a diferentes frecuencias según se esté en reposo, se ha
ejercicio, etc. Y todo ese mecanismo perfecto de frecuencia
según las necesidades del organismo se coordina a través del
sistema de activación y conducción cardíaco que está compuesto
por una serie de nódulos y haces de células especializadas en
la producción y conducción de los impulsos eléctricos, ya que
son los impulsos eléctricos los que ponen en funcionamiento
la contracción de las aurículas y ventrículos.
El origen de los impulsos está en
el nódulo sinusal; este impulso, una vez generado, se transmite
por las aurículas, activándolas y provocando la contracción.
En la parte baja de la aurícula derecha, el estímulo se encuentra
con el nódulo aurículo-ventricular; de ahí hasta el Haz de His,
penetra hasta los ventrículos y, por una serie de ramas lleva
el estímulo de forma sincronizada a toda la superficie de los
ventrículos, provocando una contracción ventricular sincronizada.
Los marcapasos, en general, están indicados
para trastornos del ritmo cardíaco con disminución anormal de
la frecuencia cardíaca. Y hay dos causas principales de una
caída anormal de la frecuencia cardíaca: 1).
La incapacidad del nódulo sinusal de producir el suficiente
número de impulsos por minuto. 2).
El fallo de la conducción de los impulsos producidos por el
nódulo al músculo del corazón(en algunos casos coinciden
las dos anomalías). Estos trastornos suelen ser el resultado
de procesos degenerativos o ateroscleróticos.
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