Enfermedades del Pericardio

PERICARDITIS AGUDA

Es el trastorno más frecuente dentro de las enfermedades del pericardio. Se trata de un proceso de inflamación del pericardio que, en ocasiones, va acompañado de derrame pericárdico (exudación de líquido en mayor cantidad de la normal en la cavidad pericárdica).

Las causas que pueden provocar una pericarditis aguda son varias, siendo las más frecuentes las de origen infeccioso (y dentro de éstas las pericarditis por infección por virus, aunque también puede ser por bacterias, tuberculosis, hongos…). Por otra parte, puede producirse una pericarditis en el contexto del infarto agudo de miocardio o en el post-infarto, así como una pericarditis urémica (en la insuficiencia renal), por radiación o tras una cirugía cardiaca (síndrome post-pericardiectomía). Cuando no se encuentra la causa que la ha provocado la llamamos pericarditis aguda idiopática.

Los síntomas más habituales de las pericarditis son: malestar general, fiebre y dolor torácico intenso característico (generalmente se localiza en la zona del corazón y, a veces, se extiende a la espalda; es opresivo, aumenta con la respiración profunda, la tos y los cambios de posición del cuerpo, puede aliviarse al sentarse e inclinarse hacia delante y se intensifica al acostarse boca arriba). Estos síntomas suelen ser prolongados (varios días) y, generalmente, ocurren en el contexto de un cuadro catarral previo, en el caso de las pericarditis por infección viral.

El diagnóstico se hace, además de por los síntomas característicos que hemos descrito, por la exploración física y el electrocardiograma (ECG). En la auscultación cardiaca que realiza el médico, lo más típico es encontrar un «roce pericárdico», que es como un rascado o un roce junto a los tonos cardiacos normales. En el ECG se observan cambios típicos de la pericarditis con elevación del segmento ST. En la radiografía de tórax, generalmente, no vemos nada anormal (a excepción de que exista derrame pericárdico y entonces se vea el aumento del tamaño del corazón) y el ecocardiograma suele ser normal (no es obligatorio realizarlo excepto si se sospecha que hay derrame).

La pericarditis aguda se confunde frecuentemente en la práctica clínica con el infarto agudo de miocardio, ya que el paciente presenta dolor en el pecho y los hallazgos que encontramos en el ECG son parecidos, a veces, a los que encontramos en el infarto.

Las pericarditis agudas no complicadas (es decir, las que no van acompañadas de un derrame pericárdico) no precisan ingreso hospitalario, suelen ser procesos de corta duración que, generalmente, responden de forma adecuada al tratamiento con antiinflamatorios (durante 7 a 14 días aproximadamente) y la prescripción de reposo relativo.




 
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