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Padecer fibrilación auricular puede generar un sinfín de interrogantes. Lo primero que debes hacer es consultar a tu médico, pero si aun así te queda alguna duda, nosotros te ofrecemos nuestro listado de preguntas frecuentes y te brindamos la posibilidad de que envíes tu consulta a nuestro equipo de cardiólogos.

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¿Cómo puedo entender, de manera gráfica, qué es la fibrilación auricular?

Imagina que tiras una piedra a un estanque. Ésta genera una onda que se expande por la superficie del agua. Imagina ahora que tiras muchas piedras a la vez. Éstas provocan múltiples ondas, que colisionan unas con otras. Esto es lo que ocurre con la actividad eléctrica en la fibrilación auricular. Esta arritmia (la más frecuente) se caracteriza por que, en lugar de una sola onda eléctrica para cada latido, la actividad eléctrica de la aurícula se desorganiza, se vuelve caótica, generando múltiples ondas a un mismo tiempo. Como consecuencia, la aurícula pierde la capacidad de contraerse de manera uniforme. Además, a los ventrículos llegan las ondas de manera irregular, así que su contracción también se vuelve irregular.

¿Qué síntomas se notan cuando aparece la fibrilación auricular?

El síntoma más frecuente son las palpitaciones, es decir, la sensación incómoda de latido rápido e irregular del corazón. También se puede sentir dificultad respiratoria, mareo y sensación de opresión en el pecho. Otras veces, la principal molestia es el cansancio, la sensación de malestar general o la fatiga al realizar la actividades cotidianas. Pero no siempre la fibrilación auricular provoca síntomas. En algunos casos se diagnostica al realizar un reconocimiento médico rutinario o pruebas por otros motivos, como una complicación embólica o la exacerbación de una insuficiencia cardiaca.

¿Qué factores de riesgo hay?

La edad, la hipertensión arterial y la insuficiencia cardiaca aumentan el riesgo de desarrollar fibrilación auricular. Ocurre igual en casos de diabetes mellitas, infarto de miocardio, cardiopatías valvulares, enfermedades tiroideas, enfermedades pericárdicas y obesidad.

¿Qué puede provocar una crisis?

Algunos desencadenantes conocidos son el alcohol, el café, el té y otros estimulantes. Además, en muchas personas es habitual que la fibrilación auricular aparezca después de las comidas (haciendo la digestión) o durante el sueño, pudiendo llegar a despertarse con palpitaciones. La aparición de fibrilación auricular durante el ejercicio físico es menos frecuente.

¿Cómo es el pulso en una crisis de fibrilación auricular?

El pulso es irregular (no rítmico). En la mayoría de los casos se vuelve más rápido; pero también puede ser lento o, incluso, mantenerse en el límite normal. También es posible que los latidos del pulso sean distintos unos de los otros. Esto se debe a que el corazón está expulsando diferentes cantidades de sangre en cada latido.

¿Cada cuánto debo tomarme las pulsaciones?

En fase estable no es necesario medirse diariamente las pulsaciones. ¡Es importante controlarse, pero no vivir solamente para mirarse la frecuencia cardiaca! Sin embargo, puede ser útil la medición de la frecuencia cardiaca ante cualquier síntoma que puedas identificar como fibrilación auricular.

¿Cómo debo tomarme las pulsaciones?

Es muy difícil medir adecuadamente la frecuencia cardiaca durante los episodios, pues se producen latidos muy fuertes y latidos muy débiles que, a veces, pasan desapercibidos. Tomarse el pulso en la muñeca, en el pulso radial, tiene poco valor, especialmente cuando durante la fibrilación auricular la frecuencia cardiaca es elevada. Lo mismo sucede con los tensiómetros o aparatos automáticos de medición de presión arterial. Únicamente puede tener cierto valor el pulso carotídeo, aunque su medición debe ser cuidadosa. La palpación ha de ser suave, sin comprimir en ningún momento, al lado de la traquea, durante 30 segundos, y el resultado se multiplica por dos.

De vez en cuando noto un vuelco y después como si se parase el corazón. ¿Tiene algo que ver con la fibrilación auricular?

Lo que notas es, probablemente, una extrasístole, es decir, un latido que pierde la regularidad y se adelanta. No se trata pues de fibrilación auricular y es de características totalmente benignas. En general, no requiere tratamiento.

Mi médico me ha dicho que voy a tenerla toda la vida. ¿No hay opciones?

En algunos casos, las posibilidades de mantener un ritmo normal (sinusal) del corazón de forma sostenida son muy bajas, por lo que aceptar la fibrilación auricular es la mejor de las opciones. En este caso, el tratamiento se dirigirá a la prevención de complicaciones.

¿Cómo me puede afectar la fibrilación auricular?

La fibrilación auricular puede reducir la función física (la movilidad), lo que dificulta la realización de actividades cotidianas. En algunos casos se también el bienestar psicológico (ansiedad y depresión). Es posible que en algunos momentos, especialmente al principio, el paciente necesite un tiempo de adaptación y note cansancio o limitación al esfuerzo. Sin embargo, en todos los casos existen tratamientos o procedimientos que consiguen reducir el impacto de la fibrilación en la vida cotidiana. No dejes de preguntar a tu médico.

¿Qué pasa si olvido tomar una dosis? ¿Debo tomar doble dosis?

Si olvidas tomar una dosis del fármaco antiarrítmico, tómala cuando te acuerdes y sigue con la pauta normal. Si falta poco para la siguiente, sáltate la dosis olvidada y mantén la misma pauta que tocaba sin doblarla ni aumentarla.

¿Cómo puedo saber si estoy correctamente anticoagulado?

El médico te recomendará un análisis de sangre para conocer el INR (Índice Estandarizado) que se utiliza para medir el grado de anticoagulación. Generalmente, te dirán que lo mantengas entre 2 y 3, aunque en situaciones especiales, como tener una válvula artificial en el corazón, se puede recomendar un INR superior.

Ya no noto palpitaciones. ¿Es posible suspender el tratamiento anticoagulante?

Nunca suspendas el tratamiento anticoagulante por decisión propia. Puesto que muchos episodios de fibrilación auricular no se perciben, no puedes asegurar que la fibrilación auricular haya desaparecido. Por tanto, puede mantenerse el riesgo de embolia. Sólo después de una evaluación completa por parte del médico, puede plantearse la retirada de la anticoagulación.

Estoy tomando anticoagulantes orales. ¿Qué debo hacer ante una cirugía o intervención?

El tratamiento anticoagulante evita la formación de coágulos y, por tanto, puede facilitar las hemorragias, por lo que debe tenerse en cuenta antes de cualquier cirugía o intervención; incluyendo los procedimientos odontológicos, colonoscopías o cateterismos. Algunos procedimientos podrán realizarse ajustando la dosis de anticoagulación y otros precisarán su suspensión. Antes de la cirugía, hay que informar siempre al médico o dentista de que se está tomando tratamiento anticoagulante, y éste indicará si debes suspenderlo y cómo hacerlo.

¿Qué debo hacer ante un sangrado?

Es habitual la presencia de pequeños sangrados en algunas actividades de la vida diaria, como al cepillarse los dientes, así como presentar sangrado más prolongado de lo usual ante pequeñas heridas o pequeños hematomas producto de traumatismos. Estos hechos pueden considerarse normales y son consecuencia de la anticoagulación oral. Si se dan sangrados de pequeña cuantía pero persistentes en el tiempo (como sangre en la orina o en las heces) es importante consultar con el médico o, incluso, acudir a un Servicio de Urgencias. Ocurre igual ante el sangrado continuo de una herida y ante hematomas espontáneos, sin golpe previo.

Tengo flutter auricular. ¿Es lo mismo que la fibrilación auricular?

El flutter auricular es una arritmia auricular regular y con una frecuencia cardiaca próxima a 150 latidos por minuto. Si bien coincide en muchos puntos con la fibrilación, presenta algunas diferencias de tratamiento, pues se resuelve más fácilmente con ablación.

Me tienen que poner un marcapasos. ¿Curará la fibrilación auricular?

Hay personas en las que no es posible controlar la fibrilación auricular con medicación habitual, o bien los fármacos que son útiles no pueden utilizarse por sus efectos secundarios. En estos casos, si la fibrilación auricular causa síntomas que no pueden tratarse, se puede optar por el bloqueo del nodo aurículo-ventricular y la implantación de un marcapasos. De esta forma, se consigue que la fibrilación auricular no dirija el ritmo cardiaco, puesto que lo hará el marcapasos. Este procedimiento no cura la fibrilación auricular, pero evita algunos de los problemas derivados, como una frecuencia cardiaca elevada o irregular. Eso sí, en ningún caso evita la necesidad de anticoagulación.

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