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Cardiopatía Isquémica

Los pacientes que presentan alguna cardiopatía deben extremar la vigilancia de los factores de riesgo, ya que su corazón es más vulnerable que el de una persona sana.

Los beneficios del ejercicio físico están totalmente demostrados en pacientes cardiovasculares, constituyendo uno de los componentes terapéuticos principales de los programas de rehabilitación cardiaca.

A continuación vamos a repasar algunos de los medicamentos que se utilizan más frecuentemente para tratar los trastornos cardiovasculares. Hay que reiterar que la prescripción de estos fármacos es siempre responsabilidad del cardiólogo, y que los pacientes nunca deben hacer modificaciones en sus tratamientos sin consultar previamente con el especialista médico que esté llevando su caso. 

El consumo de tabaco es el factor de riesgo cardiovascular más importante, ya que la incidencia de la patología coronaria en los fumadores es tres veces mayor que en el resto de la población. La posibilidad de padecer una enfermedad de corazón es proporcional a la cantidad de cigarrillos fumados al día y al número de años en los que se mantiene este hábito nocivo.

¿Y los que ya son pacientes cardiovasculares? Ni qué decir tiene que estas personas están más obligadas si cabe a dejar de fumar para siempre. Romper con el tabaco supone para los cardiópatas un auténtico reto vital que les ayudará a superar su enfermedad. Por mucho tiempo que llevemos fumando, siempre vamos a experimentar cambios positivos en el estado de salud, el bienestar físico y psíquico, la economía e incluso la estética.

Liberarse de esta adicción es difícil, pero no imposible. El esfuerzo merece mucho la pena, y no sólo por ti, sino también por todos los que te rodean y no tienen por qué respirar el humo de tus cigarrillos. ¿Te atreves a dejarlo?

Psicología

Existen algunos aspectos psicológicos de las personas que han demostrado predisponer a la aparición de enfermedad coronaria, e incluso, aumentar la frecuencia de arritmias y muerte súbita. Entre ellos destaca el patrón de conducta tipo A, la ansiedad, la depresión, y el estrés.

La incidencia de alteraciones psicológicas también es muy frecuente tras sufrir un episodio cardiovascular. Aunque estos trastornos van a depender de la personalidad previa del paciente y de la evolución de la enfermedad, hay que reconocer que existen una serie de respuestas habituales muy bien diferenciadas.

Gracias al extraordinario avance experimentado por la medicina en las últimas décadas, los pacientes que hoy en día presentan alguna cardiopatía pueden disfrutar de una mayor esperanza de vida, y lo que es aún más importante, mejor calidad de la misma. Una de las consecuencias más notables de este progreso en el tratamiento de las personas diagnosticadas de enfermedad cardiovascular es su casi total capacitación para seguir desarrollando su actividad profesional habitual. Es importante saber que nuestra reincorporación laboral tras haber sufrido un episodio coronario suele producirse con absoluta normalidad, salvo en aquellos casos en que el cardiólogo lo desaconseje debido a la gravedad de las lesiones, las especiales características del trabajo o la exigencia física que éste requiera.

La incidencia de disfunción sexual en los pacientes con enfermedad cardiovascular es elevada. En los hombres se caracteriza por disminución del deseo y/o dificultad para la erección o eyaculación. La disfunción eréctil es una de las alteraciones mas frecuentes y se ha definido como la incapacidad persistente de conseguir y mantener una erección suficiente que permita una relación sexual satisfactoria. Por su parte, en las mujeres, suele describirse una disminución del deseo e insatisfacción sexual.