Facebook
Twitter
Youtube
Flickr
Linkedin
Instagram
Pinterest
SoundCloud
SlideShare
RSS
Newsletter
Contacto

El consumo de tabaco es el factor de riesgo cardiovascular más importante, ya que la incidencia de la patología coronaria en los fumadores es tres veces mayor que en el resto de la población. La posibilidad de padecer una enfermedad de corazón es proporcional a la cantidad de cigarrillos fumados al día y al número de años en los que se mantiene este hábito nocivo.

¿Y los que ya son pacientes cardiovasculares? Ni qué decir tiene que estas personas están más obligadas si cabe a dejar de fumar para siempre. Romper con el tabaco supone para los cardiópatas un auténtico reto vital que les ayudará a superar su enfermedad. Por mucho tiempo que llevemos fumando, siempre vamos a experimentar cambios positivos en el estado de salud, el bienestar físico y psíquico, la economía e incluso la estética.

Liberarse de esta adicción es difícil, pero no imposible. El esfuerzo merece mucho la pena, y no sólo por ti, sino también por todos los que te rodean y no tienen por qué respirar el humo de tus cigarrillos. ¿Te atreves a dejarlo?

Corazón

Casi todo el efecto pernicioso del ta­baco se debe a su combustión. Aunque en el humo hay varios miles de sustancias tóxicas, los efectos del tabaco sobre el aparato cardiovas­cular son debidos, fundamentalmente, a la acción de la nicotina. Con su in­halación se produce una liberación de sustancias en nuestro organismo, cuya consecuencia es la elevación inmediata de la presión arterial y de la frecuencia cardiaca. Esto unido al efecto del mo­nóxido de carbono, hace que la sangre se empobrezca de oxígeno y el aparato cardiovascular se vea sometido a un alto riesgo.

  • Arterioesclerosis. La relajación (dilatación) de nues­tras arterias se altera inmediatamen­te al fumar. Esto se ha comprobado en los vasos coronarios que riegan nuestro corazón pudiendo pueden reducir su calibre hasta en un 40% con la consiguiente disminución de aporte sanguíneo. Los fumadores ha­bitualmente tienen el colesterol y los triglicéridos más elevados que los no fumadores, y además, estas grasas se vuelven más agresivas para dañar el interior de las arterias. La actividad de las plaquetas hace que la sangre se mantenga fluida, está alterada en los fumadores. Fumar sólo dos cigarrillos hace que se multiplique por 100 el poder de adhesión de estas células con el consiguiente peligro de formación de trombos.
  • Angina. Entre fumadores con coronarias ya es­trechas, la isquemia es cinco veces más probable que ocurra mientras están fumando que cuando no lo hacen. Los pacientes sometidos a procedimientos como angioplastia o by-pass aorto-co­ronario tienen peor pronóstico si conti­núan fumando.
  • Infarto de miocardio. La asociación de tabaco con infarto de miocardio está fuera de toda discu­sión. El tabaquismo aumenta la mortalidad cardiovascular en un 50% y eleva aproximadamente al doble la inciden­cia de enfermedad cardiovascular. Los que continúan fumando tras un infarto tienen cuatro veces más reinfartos que los que abandonaron el consumo. La mujer es más sensible a los efectos cardiovasculares del tabaco. En las mujeres fumadoras, incluidas las pre­menopáusicas, el riesgo de infarto de miocardio es tres veces superior res­pecto al de los varones y la mortalidad tras un infarto es superior en la mujer fumadora. 
  • Muerte súbita. El tabaco es un importante predictor de muerte súbita. El 75% de los casos de muerte súbita debida a trombosis coronaria se da en fumadores.

¿Por qué dejarlo?

Según datos del INE (2008), el tabaco está relacionado con las tres primeras causas de mortalidad en España: 

  1. Enfermedades cardiovasculares (31,7%)
  2. Tumores (26,9%)
  3. Enfermedades del sistema respiratorio (11,4%)
Asimismo, un informe elaborado por el Ministerio de Sanidad (2010) sostiene que el tabaco es el responsable de:
  •  El 95% de las muertes por cáncer de pulmón
  • El 90% de las bronquitis
  • El 30% de las cardiopatías coronarias
 
Por si esto fuera poco, en España fallecen anualmente alrededor de 1.400 fumadores pasivos, es decir, personas que consumen tabaco pero que se ven obligados a inhalar el humo ajeno.
 
El gasto sanitario en España atribuible directamente al consumo de tabaco se eleva a 7.695,29 millones de euros anuales. En 2008, esta cantidad se desglosó en los siguientes conceptos:
  • Patologías coronarias:3.642,18 millones de euros
  • Enfermedad pulmonar obstructiva crónica: 2.912,69 millones de euros
  • Dolencias cerebrovasculares: 710,40 millones de euros
 
Entre los pacientes fumadores de 65 a 74 años, el riesgo de muerte por enferme­dad coronaria se incre­menta en un 52%. La buena noticia es que el peligro experimenta un notable descenso entre 1 y 5 años después de abandonar el tabaco.
 
Por todo ello, dejar de fumar resulta siempre beneficioso, aunque se acumulen muchas décadas viviendo pegado al cigarrillo. Como el primer paso para dejarlo es reconocer la adicción, te invitamos a que realices el siguiente test.
 
Test de tolerancia a la nicotina de Fagerström: ¿estás enganchado al tabaco?
 
¿Cuánto tiempo pasa habitualmente desde que te levantas hasta que fumas el primer cigarrillo?
Hasta 5 minutos
3
De 6 a 30 minutos
2
De 31 a 60 minutos
1
Más de 60 minutos
0
 
¿Te resulta difícil no fumar en lugares donde está prohibido (trabajo, cine, centros sanitarios, etc.?
1
No
0
 
Durante el día, ¿a qué cigarrillo te costaría más renunciar?
El primero de la mañana
1
Cualquier otro
0
 
¿Cuántos cigarrillos fumas al día?
Menos de 10
0
Entre 11 y 20
1
Entre 21 y 30
2
31 ó más
3
 
¿Fumas con más frecuencia durante las primeras horas tras levantarte que en el resto del día?
1
No
0
 
¿Fumas cuando estás enfermo y tienes que guardar cama la mayor parte del día?
1
No
0
RESULTADO
De 0 a 4 puntos. Tu grado de adicción es bajo. Con tan poca dependencia a la nicotina, ninguna excusa es buena para justificar que no vas a dejar el tabaco. Piensa que fumar un único cigarrillo al día ya está perjudicando tu salud.
 
Entre 5 y 6 puntos. Tienes un grado medio de dependencia. Tu compromiso y fuerza de voluntad estarán a prueba muy a menudo, pero aun así, estás en disposición de conseguirlo. Es importante que te apoyes en tu entorno y busques alguna pequeña ayuda (chiclés, parches, etc.) que haga menos cuesta arriba el esfuerzo.
 
Más de 7 puntos. Tu adicción es muy elevada. Sin embargo, hay muchas cosas que te pueden ayudar a que abandones este hábito tan nocivo, como la administración de ciertos fármacos bajo receta médica que reducen los síntomas del síndrome de abstinencia.

¿Cómo dejarlo?

No importa que previamente hayas realizado intentos fallidos. Lo fundamental es estar completamente convencido de que se quiere dejar de fumar. Nosotros te ofrecemos unos consejos estratégicos que te ayudarán a desengancharte del tabaco:

  • Fija una fecha para dejarlo en los próximos 15 días. 
  • Redacta una lista con tus motivos para abandonar el tabaco
  • Cuenta el número de cigarrillos que fumas por inercia al cabo del día. 
  • Deshazte de todos los objetos relacionados con el hábito de fumar que encuentres en tu casa, el coche y el trabajo.: cajetillas, encendedores, ceniceros, etc.  
  • Es importante ir entrenando y practicar pequeños ensayos de abstinencia. 
  • En nuestro entorno hay muchas personas que no fuman. Busca aliados entre tus familiares, amigos y compañeros de trabajo.
  • No te desesperes antes la presencia de síntomas molestos: inquietud, ansiedad, irritabilidad, trastornos del sueño, falta de concentración, aumento del apetito, deseo imperioso de fumar… Recuerda que por intensas que parezcan, estas sensaciones siempre son pasajeras. 
  • Cuando llegue el día elegido, la supresión del tabacotiene que ser absoluta. Evita las situaciones que solían traer implícito un cigarrillo, come abundante fruta, haz más ejercicio, ten a mano caramelos sin azúcar, rodéate de personas que te puedan ayudar… Y recuerda: ¡cada hora que pasas sin fumar es un éxito rotundo!
 
De todas formas, es conveniente que asumas que el proceso de dejar de fumar no es corto, fácil ni agradable. Los expertos identifican varias fases durante su transcurso:
 
  • Precontemplación. Tienes intención de dejar de fumar en un futuro indeterminado. 
  • Contemplación. Piensas dejar de fumar en los próximos seis meses, aunque tienes dudas sobre tu capacidad para lograrlo.
  •  Preparación. Has ideado un plan de acción para romper con el tabaco el próximo mes. Como primer paso, ya estás intentando fumar menos.
  •  Acción. No has fumado en los últimos seis meses.
  •  Mantenimiento. Entre los seis meses y los cincos años después de dejar de fumar, los esfuerzos que realizas para evitar la recaída ya no son tan exigentes.
  •  Recaída. La mayoría de los ex fumadores ha recaído alguna vez. ¡Recaer no implica fracasar! El mayor peligro es no intentarlo nunca.
  •  Finalización. Llegarás a esta fase cuando desaparezca totalmente el deseo de fumar y no temas una recaída.

Tratamientos

Si no somos capaces de dejar de fumar por nosotros mismos debemos acudir a los profesionales de la salud para que nos asesoren sobre el mejor método a seguir en nuestro caso. Aunque existen muchos tipos de tratamiento, las opciones más interesantes son las siguientes:
 
Vareniclina. Fármaco cuya efectividad se ha demostrado en el tratamiento del tabaquismo en fumadores sanos. Sin embargo, hasta el momento no había datos de su eficacia y, sobre todo, su seguridad en pacientes con enfermedad cardiovascular previa. Los resultados de un reciente estudio demuestran que este tratamiento oral es una opción segura y eficiente para pacientes fumadores con cardiopatía.
 
Terapia sustitutiva con nicotina (TSN).Consiste en suministrar al fumador, de forma controlada, las dosis necesarias de nicotina sin producir dependencia. Parches, chicles*, spray o comprimidos pertenecen a este grupo. Esta terapia está contraindicada en pacientes que hayan sufrido un infarto de miocardio reciente, en arritmias cardíacas malignas, angina estable, embarazo, lactancia, hipertensión arterial maligna, enfermedad vascular periférica severa y ulcus activo.
 
En este punto, es oportuno comentar que los chicles para dejar de fumar suelen emplearse incorrectamente. Los especialistas recomiendan consumirlos de forma adecuada para que sean realmente útiles:
  • Masticar el chicle tres o cuatro veces y dejarlo dentro de la boca, en un carrillo, durante 20-30 minutos.
  • Repetir el mismo proceso un máximo de cinco veces.
  • Nunca masticar el chicle muchas veces seguidas, ya que se produciría una liberación masiva de nicotina que resulta perjudicial.
Bupropión.Contraindicado en casos de antecedentes psiquiátricos de trastorno bipolar, bulimia, anorexia, tumor cerebral, deshabituación alcohólica, enfermedad hepática grave o crisis comiciales. El paciente tiene que fijarse una fecha determinada en la que quiere empezar a de dejar de fumar. Una semana antes de alcanzarla, empezará a tomar los comprimidos. El tratamiento dura dos meses y reduce algunos síntomas propios del síndrome de abstinencia, tales como ansiedad, inquietud, depresión o irritabilidad.
 
Experimentales. Científicos del Instituto Nacional del Abuso de Drogas de Estados Unidos (NIDA) han conseguido identificar los genes que podrían incremen­tar la capacidad de una persona para dejar de fumar. Si las investigaciones siguen por el buen camino, nos encontraríamos mucho más cerca de obtener una terapia indivi­dualizada para tratar la adicción al tabaco basada en el mapa genético único de cada uno de nosotros.
 
Otra de las prin­cipales investigaciones que se están realizan­do en este campo es el desarrollo de vacunas que prevengan la adicción al tabaco y a otras drogas. De momento, la vacuna sólo se está tra­bajando en animales, con el objetivo de reducir la distribución de la nicotina en el cerebro y sus bloquear su capacidad de crear adicción.
 
Terapia.Además de los tratamientos farmacológicos, en numerosos casos el paciente debe también someterse a una terapia psicológica basada en técnicas de conducta para aprender a controlar los estímulos, evitar recaídas y mantener la abstinencia. Los primeros días después de dejar el tabaco son los más difíciles, pero es de especial importancia que aprendas a moderar la ansiedad. Para ello, puedes ayudarte de técnicas de relajación, como la respiración abdominal. Piensa que las ganas de fumar no duran siempre.

Abstinencia

La deshabituación tabáquica -término con el que los profesionales de la salud se refieren al proceso que emprende un fumador para terminar con el cigarrillo- tiene dos enemigos principales. 
  • Síndro­me de abstinencia física
  • Síndrome de abstinencia psicológica
La abstinencia física se refiere a la nece­sidad del organismo de continuar recibien­do nicotina. Entre sus síntomas destacan el estado de ánimo depresivo, insomnio, irritabilidad o ira, ansiedad, dificultades de concentración, inquietud, disminución de la frecuencia cardiaca o aumento del apetito. Si sólo existiese este tipo de absti­nencia, las personas fumarían sólo cada deter­minado periodo de tiempo con el fin de mantener sus niveles de nicotina.
Sin embargo, todos sabemos que esto no es así. Tomemos, por ejemplo, un caso donde un fumador puede consumir dos cigarrillos seguidos: uno porque se encuentra nervioso por una discusión que ha tenido con su jefe y otro cinco minutos más tarde, aprove­chando que un compañero le pide que le acompañe a hacer un descanso en su jornada laboral. En ambos casos, el tabaco se emplea aquí de forma instrumental y aprendida. Se trata de controlar de forma subjetiva un estado de ánimo (el nerviosis­mo) y para seguir un hábito que hace cada día (fumar en los ratos de descanso).
Este es un buen ejemplo del síndrome de abstinencia psicológica, debido a un proceso de apren­dizaje mediante el cual se utiliza el tabaco para regular diferentes estados emocionales (ansiedad, ira, aburrimien­to, etc.) o bien porque se encuentra asociado a circunstancias concretas (por ejemplo, hora del café, descanso, conver­sación distendida con amigos), siendo especialmente relevante para el mantenimiento de la abstinencia.
 
Controlar la ansiedad
 
Si consideras que existen factores que aumentan tu ansiedad y pueden llevarte a fumar (por ejemplo, hay personas que fuman cuando están con gente al sentir ansiedad social, otros tienen problemas personales que aumentan su ansiedad…), es importante que solicites ayuda psicotera­péutica que te enseñe a adquirir estrategias para hacer frente a esos contextos.
 
Finalmente, de cara al mantenimiento de la abstinencia, es importante que valo­res cada día sin fumar como una meta conseguida. En los momentos difíciles, re­cuerda releer tu lista de motivos para dejar el tabaco y no pienses que tendrás que estar toda la vida sin fumar. Preocú­pate sólo por el día presente y lleva siempre a mano algo para picar. Tenlo claro, cada día sin fumar, es un éxito más. Vive el día a día y res­pira tranquilo.

 

Date de alta a la newsletter de la Fundación Española del Corazón y recibe un ejemplar gratuito del e-book “Pregunta al experto“

Respetamos tu privacidad y no compartiremos tus datos.