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Inicio / Pacientes / PrevenSEC / Otras cardiopatías / Factores de riesgo

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Los pacientes que presentan alguna cardiopatía deben extremar la vigilancia de los factores de riesgo, ya que su corazón es más vulnerable que el de una persona sana.

DIABETES

La diabetes mellitus es una enfermedad que se produce cuando el páncreas no fabrica insulina suficiente o cuando ésta no consigue actuar en el organismo porque las células no responden a su estímulo. Los pacientes cardiovasculares que padecen este trastorno presentan mayor riesgo de agravar su estado de salud.

Diagnóstico

El diagnóstico precoz de la diabetes en pacientes con enfermedad cardiovascular es importante para reducir las complicaciones y disminuir la mortalidad. Hay casos en los que el paciente no cumple criterios para ser diagnosticado de diabético, pero tampoco puede ser considerado como no diabético. Estas personas pertenecen al grupo de pacientes con alto riesgo de diabetes, antiguamente conocidos como prediabéticos.

Según ha publicado la Asociación Americana de Diabetes en 2010, los criterios actuales para el diagnóstico de la diabetes requieren unos resultados iguales o superiores al 6,5% en el análisis de hemoglobina (A1C). Por su parte, los pacientes con alto riesgo de diabetes deben presentar un A1C entre el 5,7 y el 6,4%.


Prevención

Es imprescindible mantener a raya los demás factores de riesgo cardiovascular, especialmente la hipertensión, el colesterol y el tabaquismo.

  • Controlar la glucemia:
    • Hemoglobina glicosilada (HbA1C): <7%
    • Glucemia en ayunas (mediciones antes de las comidas): 70-130 mg/dl
    • Glucemia postprandial (después de comer): <180 mg/dl
  • Vigilar el colesterol:
    • LDL (malo): menor de100 mg/dl
    • HDL(bueno): mayor de 50 mg/dl
    • Triglicéridos: menor de150 mg/dl
  • Mantener unos adecuados niveles de presión arterial, por debajo de 130-120/85-80 mmHg
  • Practicar regularmente ejercicio moderado. Evitar las temperaturas de frío o calor extremos, y adaptarlo al horario de comidas y a la acción de la insulina. Utilizar calcetines de algodón y zapatillas cómodas. Llevar siempre una fruta o bebida azucarada.
  • Es fundamental identificar los síntomas de hipoglucemia o niveles bajos de glucosa en sangre: sudoración (sin calor), aparición brusca de hambre, debilidad, palidez, sensación de mareo, palpitaciones, temblores, nerviosismo y alteraciones del comportamiento.
  • Extremar el cuidado de los pies. Lavarlos diariamente con agua templada, secar bien (especialmente entre los dedos), cortar las uñas en línea recta, utilizar lima mejor que tijeras, llevar siempre calcetines de algodón y no usar ligas ni elementos que dificulten la circulación.
  • En casos de obesidad o sobrepeso, hay que adelgazar siguiendo un plan diseñado siempre por un profesional de salud

Tratamiento

En el caso de la diabetes de tipo 1, el tratamiento consiste en la administración de insulina de por vida. En la diabetes tipo 2, por lo general, se recomienda empezar por un programa de dieta y ejercicio periódico. Si esto no es suficiente, el médico puede prescribir la toma de antidiabéticos orales. Si los fármacos resultan, será necesario añadir insulina.
Dieta
Los pacientes cardiovasculares que presentan diabetes tienen que mantener una buena alimentación:

  • Los azucares de absorción rápida están presentes en galletas, bollos, pasteles, helados, etc.
  • La ingesta de grasas saturadas tiene que ser inferior al 7% del total de calorías.
  • La grasa predominante será el aceite de oliva.
  • Reducir o eliminar las grasas de origen animal (mantequilla, crema de leche, tocino, etc.).
  • Las carnes, pescados y huevos son ricos en proteínas y también contienen grasas, pero no hidratos de carbono.
  • Comer poca cantidad, pero varias veces al día, evitando ingestas copiosas y azúcares de absorción rápida porque elevan bruscamente los niveles de glucosa en la sangre.

Ejercicio
La actividad física controla los niveles de glucemia en sangre, reduce el sobrepeso, mejora la calidad de vida del paciente y evita las posibles complicaciones que puedan surgir por el desarrollo de la enfermedad cardiovascular. Los ejercicios físicos indicados para la mayoría de los cardiópatas diabéticos son andar, correr y montar en bicicleta.

Antidiabéticos
Los antidiabéticos orales sólo son útiles en la diabetes tipo 2. Cuando la alimentación y el ejercicio no se consiguen reducir este tipo de diabetes, el médico recurrirá a la administración de diferentes fármacos que ayuden al páncreas a generar más insulina o para que actúe mejor la que ya produce.

Insulina
La insulina es la base del tratamiento de la diabetes tipo 1 y forma parte del que se emplea para la diabetes tipo 2. La insulina se administra mediante una inyección subcutánea.

Con las diferentes pautas y tipos de insulina se intenta imitar lo que hace un páncreas de una persona sin diabetes. Existen diferentes clases de insulina, según su duración y el tiempo que tardan en hacer efecto:

  • Rápidas y ultrarrápidas. Se utilizan en cada comida para imitar el pico de insulina que produce el páncreas y asimilar los nutrientes ingeridos
  • Lentas y ultralentas. Intentan imitar la secreción basal del páncreas.


COLESTEROL

Uno de los objetivos más importantes para los pacientes que han sufrido un infarto de miocardio es conseguir que las cifras de colesterol plasmático se mantengan bajas, por debajo incluso de los niveles considerados aceptables para la población general, lo que evitará que progrese la arteriosclerosis ya existente.

Prevención

La hipercolesterolemia se puede prevenir siguiendo algunas recomendaciones:

  • Alimentación equilibrada y sin grasas saturadas. La dieta mediterránea es la idónea porque su aporte de grasas proviene fundamentalmente de los ácidos grasos monoinsaturados y poliinsaturados presentes en el pescado y los aceites de oliva y de semillas. También es importante el consumo de vegetales, legumbres, cereales, hortalizas y frutas.
  • Programa de ejercicio aeróbico. (caminar, carrera suave, ciclismo, natación…), a intensidad moderada (65-70 por ciento de frecuencia cardiaca máxima) y desarrollado de manera regular (tres a cinco sesiones por semana), aumenta el HDL (colesterol bueno) y reduce el LDL (colesterol malo) y los niveles de triglicéridos.
     

Diagnóstico

Como la hipercolesterolemia no presenta síntomas, su diagnóstico sólo puede hacerse por medio de un análisis de sangre que indique los niveles de colesterol y triglicéridos. Es muy recomendable que las personas con riesgo de padecer una dislipemia (alteración de los niveles normales de estas grasas), que tengan familiares con cardiopatía isquémica u otras enfermedades cardiovasculares, se sometan a esta prueba desde temprana edad.

Tratamiento

Una vez diagnosticada la dislipemia, y si la dieta y el ejercicio físico no logran reducir los niveles, el médico optará por un tratamiento con medicamentos. La elección de estos fármacos depende de la anomalía dominante:

  • Elevación del LDL (colesterol malo)
  • Elevación de los triglicéridos
  • Niveles elevados en los dos casos anteriores

Algunos de los fármacos para pacientes con colesterol elevado son:

  • Estatinas
  • Resinas de intercambio
  • Fitosteroles
  • Fibratos
  • Ácido nicotínico

Nunca se deben suspender la dieta ni los fármacos hasta que el médico lo indique.

Además, los cardiópatas con problemas de colesterol o triglicéridos altos deben mantener un seguimiento metabólico y controlar posibles alteraciones en el perfil lipídico. El cardiólogo hará especial hincapié en aquellos pacientes con hipercolesterolemia genética o intolerancia a la medicación habitual.

La principal ventaja de las consultas médicas específicas sobre colesterol es que el paciente toma verdadera conciencia de su enfermedad y de la importancia de asumir hábitos saludables en cuanto a dieta y ejercicio. Además, en los casos de dislipemia se realiza un estudio de los familiares cercanos para analizar su estado y evitar que en el futuro presenten un episodio cardiovascular agudo.

Vídeo de consulta de lípidos


HIPERTENSIÓN

Diagnóstico

Consiste en un sencillo procedimiento de medición, aunque en algunos casos son necesarias otras pruebas como el holter de presión arterial. Además, es imprescindible completar el estudio con un análisis de laboratorio (sangre y orina) y un electrocardiograma. Para facilitar el diagnóstico hay que tener presente estas recomendaciones:

  • La hipertensión arterial no produce síntomas y puede pasar inadvertida.
  • Aunque es más frecuente a partir de los 40 años, las cifras altas de tensión arterial pueden aparecer a cualquier edad.
  • Existe predisposición familiar, aunque puede darse también en personas sin antecedentes.

Prevención

Para rebajar las cifras de tensión arterial es fundamental seguir un estilo de vida cardiosaludable:

  • No fumar. El tabaco aumenta la presión arterial y la frecuencia cardiaca. Además, las personas hipertensas fumadoras multiplican el efecto perjudicial del tabaco. Los efectos positivos de dejar de fumar son superiores a cualquier fármaco para la hipertensión.
  • Controla el alcohol. Si el consumo de alcohol es excesivo (más de un vaso de vino al día en las comidas) puede provocar un incremento de la presión arterial.
  • Vigila tu peso. El sobrepeso aumenta la tensión. Rebajarlo reduce la presión arterial y disminuye el riesgo coronario y de diabetes.
  • Haz ejercicio. La práctica de ejercicio físico regular logra rebajar las cifras de presión arterial, ayuda a controlar el peso y disminuye el riesgo cardiovascular.
  • Sigue una dieta cardiosaludable. Los hipertensos tienen que reducir el consumo de sal y alimentos que la contengan. Además, deben consumir frutas, verduras, legumbres, frutos secos, pan y otros cereales. Por último, hay que utilizar el aceite de oliva como grasa principal e incrementar la ingesta de aves y pescado en detrimento de las carnes rojas.

Tratamiento

Muchos casos de hipertensión no se remedian sólo con dieta y ejercicio. Muy posiblemente, estos pacientes cardiovasculares tengan que recurrir también a tratamiento farmacológico. Como la toma de medicamentos no siempre refleja una reducción inmediata de la presión arterial, es recomendable esperar cierto tiempo antes de plantearle al médico un cambio de tratamiento.

Los fármacos antihipertensivos se agrupan en varios tipos:

  • Diuréticos
  • Inhibidores del sistema renina angiotensina (IECA)
  • Inhibidores directos de la renina (IDR)
  • Antagonistas de los receptores de angiotensina (ARA-II)
  • Calcioantagonistas
  • Betabloqueantes
  • Asociación de fármacos

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