Facebook
Twitter
Youtube
Flickr
Linkedin
Instagram
SoundCloud
Newsletter
Contacto
Inicio / Comunicación / Notas de prensa / Contaminación y deterioro de arterias

La contaminación puede deteriorar el doble de rápido las arterias

 

  • Diversos estudios demuestran los efectos nocivos de la contaminación sobre la salud cardiovascular, aumentando considerablemente el riesgo de padecer arteriosclerosis e incluso un infarto
  • La polución ambiental agrava especialmente la salud de aquellos que presentan otros factores de riesgo cardiovascular como el colesterol elevado, la mala alimentación o el estrés


La Sociedad Española de Cardiología (SEC) y la Fundación Española del Corazón (FEC) alertan de los perjuicios que la contaminación provoca sobre nuestra salud cardiovascular. Después de que esta teoría se haya demostrado en diversas ocasiones, un estudio desarrollado por el Centro de Investigación en Epidemiología Ambiental (Creal) de Barcelona, junto con investigadores de Suiza y de la Universidad del Sur de California, concluye que las personas que habitan en lugares próximos a una autopista o una carretera altamente transitada, sufren un deterioro de las arterias el doble de rápido de las que viven en zonas menos contaminadas. En concreto, el grosor de sus arterias carótidas aumentó 5,5 micrómetros más por año.

“La polución es altamente nociva para nuestra salud y en particular para nuestras arterias, considerándose ya como un nuevo factor de riesgo cardiovascular para el que no hay otra solución más que intentar evitarla”, comenta el Dr. José A. Barrabés, presidente de la Sección de Cardiopatía Isquémica y Unidades Coronarias de la Sociedad Española de Cardiología.

Con frecuencia, las personas que más se ven afectadas por la contaminación ambiental son aquellas que presentan otros factores de riesgo cardiovascular como el colesterol elevado, la mala alimentación o el estrés.

Estudios experimentales han demostrado que la contaminación tiene efectos nocivos inmediatos sobre el funcionamiento de nuestras arterias, empeorando la función endotelial, es decir, reduciendo instantáneamente su capacidad vasodilatadora. Si la exposición se mantiene, la polución podría provocar, a largo plazo, el engrosamiento y acumulación de grasas en las arterias y desembocar en una arteriosclerosis.

Otra de las consecuencias negativas de la contaminación radica en el favorecimiento de la coagulabilidad de la sangre, aumentando el riesgo de padecer accidentes trombóticos agudos como el infarto de miocardio.

Es por ello que la SEC y la FEC recomiendan evitar vivir muy cerca de vías muy transitadas y, a poder ser, alejarnos de las grandes urbes con niveles de contaminación superiores a los recomendados por la Organización Mundial de la Salud (OMS), es decir, entre 25 y 30 microgramos de partículas nocivas por metro cúbico.

Actualmente, se calcula que en España ya se producen cerca de 16.000 muertes ligadas a la contaminación. Se estima que si una ciudad de las dimensiones de Madrid o Barcelona redujera el nivel de contaminación al recomendado a nivel internacional, se disminuiría en 1.800 el número anual de ingresos hospitalarios por enfermedad cardiovascular y respiratoria y en 3.500 el número de muertes.