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¿QUÉ ES LA IMPOTENCIA?
Popularmente se conoce con este nombre a lo que los profesionales
de la salud llaman disfunción eréctil, un término
que define más claramente la naturaleza de esta alteración.
La disfunción eréctil es la incapacidad persistente
de lograr mantener una erección suficiente que permita una
relación sexual satisfactoria.
Motivos. Los factores que provocan dificultades en la erección
pueden tener muy distinto origen: psicológicos (depresión,
estrés, tensión nerviosa); enfermedades neurológicas
y traumatismos (esclerosis múltiple, traumatismo de columna
vertebral o craneal, fractura de pelvis); mal funcionamiento de los
nervios (diabetes, alcoholismo, cáncer de próstata,
vejiga o recto); envejecimiento (las arterias pierden elasticidad);
disminución del nivel de hormonas masculinas (consumo de medicamentos
o drogas); enfermedades crónicas (insuficiencia hepática
o renal)... La erección, además, puede alcanzar poca
rigidez cuando la sangre que llega al pene es insuficiente debido
a alguna enfermedad de las arterias. Las causas para que las arterias
puedan volverse rígidas, disminuir de calibre y convertirse
en arterioscleróticas son el elevado nivel del colesterol en
sangre, la diabetes, el hábito de fumar, la hipertensión
arterial y los traumatismos en la región pélvica.
Diagnóstico. Es muy importante realizar un rápido
diagnóstico de la disfunción eréctil, tanto por
la mejora de la calidad de vida de los hombres y sus parejas, como
por la posibilidad de que se trate de un síntoma de otras enfermedades
(hipertensión arterial, diabetes...). Lo más urgente
es ponerse en manos de un médico que enfoque el trastorno correctamente,
realice los exámenes necesarios, diagnostique sus causas, recomiende
el tratamiento apropiado o, según el caso, lo remita a un especialista.
El proceso de evaluación diagnóstica consiste en un
repaso de la historia clínica y sexual del paciente, valoración
psicosocial y exploración física. Un último detalle:
en el contacto con el médico es recomendable utilizar un vocabulario
sencillo y expresarse con naturalidad, ya que el doctor está
tan acostumbrado a escuchar problemas similares que será la
mejor forma de que nos ayude.
Porcentajes. La mayoría de los varones experimenta
ocasionalmente alguna dificultad para conseguir la erección.
Estamos ante una enfermedad bastante frecuente que afecta a más
de 100 millones de hombres en todo el mundo y a más de 2 millones
en España, aunque se estima que sólo el 10% de ellos
consulta alguna vez al médico acerca de su trastorno. Las causas
de que este porcentaje sea tan bajo se deben a la confusa vinculación
que se hace de la disfunción eréctil con la edad, a
la idea de que no existe un tratamiento eficaz ni cómodo, al
miedo a perder la masculinidad y al malestar de tratar este tema con
desconocidos.
Leyendas. La disfunción eréctil se refiere exclusivamente
a la rigidez del pene. Este trastorno no tiene nada que ver con la
falta de apetito sexual, la ausencia de placer u orgasmo en la relación,
o la eyaculación rápida o retardada. Al mismo tiempo,
hay que descartar otras leyendas que asocian la aparición de
esta enfermedad con un exceso de masturbación, o aquellos mitos
que la relacionan con la esterilidad.
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