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EL PAPEL DE LOS MEDICAMENTOS
Algunos medicamentos de uso habitual en enfermos con cardiopatía
isquémica pueden producir disfunción sexual tanto en
hombres como en mujeres. Estas disfunciones son conocidas médicamente
con el nombre de "efectos adversos medicamentosos mal tolerados",
y se traducen en un deterioro de la calidad de vida del paciente.
Los enfermos que no están dispuestos a someterse a estos cambios
pueden llegar a interrumpir su tratamiento, con el consiguiente riesgo
y perjuicio para la estabilidad de su patología cardiaca.
Aunque diversos fármacos pueden afectar a la función
sexual, el origen de la misma no suele estar sólo en la toma
del medicamento, sino que otros factores implicados estrechamente
en la enfermedad cardiaca isquémica ocupan un lugar importante.
Si un enfermo con un problema cardiológico está tomando
algún fármaco que potencialmente puede producir una
disfunción sexual, no debe de abandonarlo, sino hablar con
su médico, quien le aconsejará sobre la pauta a seguir,
si hay que modificar dosis, el momento adecuado de administración
o el cambio de grupo terapéutico.
El uso de drogas cardiovasculares puede originar alteraciones en
la función sexual por sus efectos sobre el sistema nervioso
central y periférico, el sistema vascular y sobre los cambios
hormonales. Estos son algunos de los fármacos de uso frecuente
en enfermos cardiacos que pueden producir disfunción sexual:
Diuréticos. El grupo de las tiacidas, sobre todo cuando
se asocian a otros fármacos, es el que causa más problemas
en la erección, la eyaculación y provoca pérdida
del deseo sexual y una menor lubricación vaginal.
Betabloqueantes. Pueden producir alteraciones en la función
sexual normal, especialmente disminución de la líbido
y problemas en la erección.
Antagonistas del calcio. Son fármacos vasodilatadores
que no suelen afectar a la función sexual. Algunos estudios
certifican que pueden incluso mejorarla.
Nitratos. Aunque por ellos mismos no afectan a la función
sexual de forma negativa, el principal problema a tener en cuenta
es su uso conjunto con aquellos fármacos destinados a tratar
la disfunción eréctil por medio de la acción
vasodilatadora (sildenafilo y similares). En estos casos, la tensión
arterial puede disminuir tanto que comprometa la vida del paciente.
Otros fármacos.
- La digoxina, los antiarrítmicos, los bloqueantes alfa adrenérgicos
pueden motivar impotencia y descenso del apetito sexual.
- La antidepresivos y ansiolíticos pueden producir disminución
de la líbido, problemas en la erección, la eyaculación
y el orgasmo femenino.
- Los fármacos para reducir la acidez de estómago
se han asociado a la pérdida de la líbido y a alteraciones
en la erección.
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