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DUDAS MÁS FRECUENTES
Gasto energético. Es necesario tener en cuenta que
existen amplias variaciones en los gastos energéticos durante
el acto sexual dependientes de factores como el estado físico
del paciente y su pareja, de la excitación, de la ingesta abundante
de comida antes de la actividad sexual, de si la relación es
extraconyugal, etc.
Apetito sexual. La disfunción eréctil y otros
trastornos sexuales físicos no son consecuencia de la pérdida
de interés en el sexo, aunque sí pueden estar directamente
relacionados. La existencia de una enfermedad de este tipo puede ser
una causa psicológica que nos lleve a limitar o, incluso, a
renunciar a nuestra vida sexual.
Prueba de esfuerzo. Normalmente, después de un infarto,
un by-pass, una angioplastia..., el médico le someterá
a un test de esfuerzo (vulgarmente conocido como "la cinta").
Si puede caminar y subir la pendiente durante más de 6 minutos,
también estará capacitado para volver a practicar sexo
sin problemas. Las necesidades del corazón durante el coito
son menores al esfuerzo realizado en esta prueba.
Los tratamientos. La medicación no tiene que condicionar
nuestra práctica sexual. Si le han recetado nitroglicerina
en parche, no se lo retire durante el coito, colóquelo en lugares
que no le molesten. Recuerde que puede ponerse también en brazos,
espalda, abdomen y pecho. En cualquier caso, consulte a su médico
para sentirse más seguro.
Homosexuales y masturbación. No existen estudios sobre
los gastos energéticos en las relaciones homosexuales. De lo
que sí hay constancia es de que la automasturbación,
o la realizada por la pareja, eleva la frecuencia cardiaca en menor
proporción, por lo que se considera como una alternativa en
determinadas situaciones sociales o cardiológicas.
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