Mujeres y corazón

  La parte más sana de nuestro cuerpo es la que más se ejercita.
Séneca


Las enfermedades cardiovasculares son la primera causa de mortalidad en la mujer española: provocan el 43 por ciento de las muertes. Esta tremenda realidad es, sin embargo, desconocida por la mayoría de la población femenina, más preocupada normalmente por patologías como el cáncer de mama o la osteoporosis. Un desconocimiento que alcanza también al hecho fundamental de que las dolencias cardiovasculares se pueden prevenir y que un simple cambio en los hábitos diarios de la mujer puede reducir de forma significativa el riesgo de padecerlas.

Esta falta de concienciación femenina hace imprescindible un trabajo serio de información que ayude a las mujeres a comprender la verdadera dimensión de la enfermedad coronaria en su salud.


Las principales patologías del corazón y los vasos sanguíneos son la cardiopatía isquémica (infarto agudo de miocardio y angina de pecho), la insuficiencia cardíaca, la arteriosclerosis (que afecta a las arterias y los vasos sanguíneos), los trastornos del ritmo (arritmias), las valvulopatías (que inciden sobre las válvulas cardíacas) y las enfermedades del miocardio y el pericardio.

Todas estas dolencias afectan al normal funcionamiento del corazón, que es la bomba que impulsa la sangre que circula por el cuerpo cumpliendo la imprescindible función de distribución del oxígeno y los nutrientes que el organismo ne-cesita para vivir.


Numerosas causas influyen en el desencadenamiento de la enfermedad cardíaca. Varias de ellas no son modificables (la edad, el sexo y la herencia genética); otras vienen determinadas por factores modificables y es nuestra responsabilidad actuar sobre ellos para mantener el corazón a salvo (tabaquismo, colesterol elevado, diabetes, hipertensión arterial, sedentarismo, obesidad y estrés). Todos ellos —su incidencia en la mujer, sus causas y la forma de prevenirlos—, los analizaremos en los siguientes capítulos.


Los síntomas, evidentemente, dependen de cada patología, y de ellos también hablaremos más adelante. Pero es necesario recalcar que un conocimiento de las señales de alarma puede permitir que se establezca un diagnóstico precoz capaz de frenar a tiempo la progresión de la enfermedad o incluso de evitar que suceda un accidente cardiovascular de graves consecuencias.


Por ejemplo, la insuficiencia cardíaca (la incapacidad del corazón para bombear suficiente sangre al organismo, muy habitual en las personas de más edad) cuenta entre sus síntomas con dificultad para respirar, tos seca y frecuente, hinchazón de las extremidades inferiores y cansancio ante cualquier actividad física. Teniendo en cuenta que en las personas de más edad es habitual que coexistan varias patologías, saber cuáles son los síntomas de la insuficiencia pue-de ayudar a establecer su existencia y frenar su progreso.


El diagnóstico de las enfermedades cardiovasculares pue-de requerir el empleo de pruebas diagnósticas específicas (ecocardiograma, electrocardiograma, pruebas de esfuerzo, cateterismo cardíaco...). Su médico será quien decida la conveniencia o no de practicarlas y le explicará en qué consisten y cómo debe enfrentarse a ellas. En el caso de las mujeres es cierto que se ha demostrado que algunas pruebas no son tan concluyentes como en la población masculina, por lo que el especialista buscará alternativas.


Además, la mayor expectativa de vida en la mujer y el desarrollo más tardío en ésta de la enfermedad coronaria pueden provocar que los síntomas cardíacos queden enmascarados por otras enfermedades o induzcan a error. Por no mencionar el hecho de que, en el pasado, los estudios clínicos más importantes se llevaron a cabo en relación con la población masculina, lo que provocó que, comparativamente, las mujeres fueran tratadas más tarde o de forma menos concluyente.


El tratamiento —no farmacológico (fundamentalmente ha-cer una dieta equilibrada y practicar el ejercicio adecuado a la situación médica de cada pa-ciente), farmacológico y quirúrgico— se establecerá siempre de forma individual teniendo en cuenta la situación y pronóstico de cada paciente. Consulte siempre con su médico las dudas que puedan surgirle: cumplir adecuadamente el tratamiento es imprescindible para que éste surta el efecto deseado.
Una de las singularidades de la mujer respecto a la enfermedad cardíaca es su peor pronóstico tras sufrir un episodio cardiovascular. Esto hace que la denominada «prevención secundaria» cobre una importancia aún mayor en este caso.


La prevención secundaria, que también analizaremos más adelante, tiene por objeto frenar el progreso de la enfermedad (y reducir su impacto) y disminuir el riesgo de que se produzca un segundo episodio o una recaída.


Finalmente, se debe mencionar un aspecto muy importante capaz de influir en el correcto diagnóstico y tratamiento de la patología coronaria. Dejando al margen las consideraciones y experiencias personales, parece probado que las mujeres tardan más en acudir al médico o pedir ayuda: tienden a ignorar o malinterpretar los síntomas y a anteponer sus obligaciones familiares y profesionales. Por eso es necesario convencer a las mujeres de que tomen las riendas de su propia salud, que sepan cómo ejercer la prevención primaria y que aprendan cuáles son los síntomas de que algo no está funcionando adecuadamente.

¿Las dudas no le dejan vivir? Hable con su médico

• Hable con el especialista sobre cuáles son los factores de riesgo cardiovascular que presenta y cómo modificarlos.
• Pídale que le explique los síntomas ante los que debe estar atenta.
• Comente con él su estado de salud general y si es necesario o adecuado reducir o ganar peso. Esa es la actitud inteligente y no el establecimiento aleatorio de peligrosas «dietas milagro», o entrar en un círculo vicioso de dietas «yo-yo» con pérdidas y ganancias constantes de peso (muy perjudiciales para la salud).
• Al llegar a la menopausia, consulte al especialista qué opciones son las adecuadas en su situación, incluida la conveniencia o no de iniciar una terapia hormonal sustitutoria.
• Establezca, junto con su médico, cuál es la actividad física que más le conviene y a qué intensidad. Puede que, en su caso, sea necesario efectuar un reconocimiento previo o, incluso, una prueba de esfuerzo para determinar la intensidad y frecuencia deportiva a la que puede llegar.
• Sea constante en el control de sus cifras de tensión arterial, colesterol y glucemia, y comente con él los resultados.
• No deje de explicarle todos los aspectos hereditarios de su salud: los antecedentes familiares de eventos coronarios son uno de los factores no modificables de riesgo cardiovascular. Conocerlos es de gran interés para su especialista.
• Si fuma, el médico puede ofrecerle una gran variedad de tratamientos para dejarlo.

El ictus en la mujer

El ictus es un accidente vascular en el que o bien un trombo interrumpe el necesario flujo sanguíneo en el cerebro, o bien se produce, tras la ruptura de un vaso, una hemorragia en este órgano vital.
La importancia del ictus radica no sólo en que es la primera causa de mortalidad y de invalidez en la población femenina, sino en que es posible prevenirlo y detectarlo a tiempo si se conocen sus síntomas. Como se suele recordar, existen tres «R» que pueden cambiar su nivel de riesgo:
Reducir...
... los niveles de tensión arterial, colesterol y glucemia, controlar su peso hasta adecuarlo a su nivel ideal gracias a una dieta equilibrada y la práctica moderada de ejercicio físico, disminuir la cantidad de alcohol que se ingiere y dejar de fumar.
Reconocer...
... precozmente las señales de alarma del ictus cerebral (ver página 37).
Responder...
... a los síntomas. Si percibe alguna de las señales de alarma pida ayuda médica inmediatamente. Esa rapidez puede reducir los daños en el cerebro y mejorar el pronóstico tras el accidente cerebrovascular.
Si la duración de los síntomas es breve y éstos desaparecen, acuda a su médico a la primera oportunidad: puede tratarse de un ataque isquémico transitorio, que es todo un aviso de que algo no va bien y es necesario descubrir qué sucede.


  El conocimiento y la información son la primera fase del diagnóstico precoz



 

 

 
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