Conducto arterioso persistente (DUCTUS)

El conducto arterioso conecta normalmente durante la vida del feto la arteria pulmonar (en el origen de la arteria pulmonar izquierda) con la aorta y lleva el flujo de salida del ventrículo derecho a la aorta descendente. A las pocas horas del nacimiento se suele cerrar y se produce una obliteración [un cierre] total de su luz, hasta formarse un cordón fibroso. Con los primeros movimientos respiratorios del recién nacido, comienza a cerrarse este conducto en cuestión de horas. En niños prematuros, el proceso de cierre del conducto arterioso es el mismo, aunque a veces retrasado durante semanas (dado que el niño ha nacido antes de tiempo y el cierre del conducto tiene lugar según lo programado). Cuando este conducto no se cierra fisiológicamente se establece un cortocircuito de sangre (ductus) desde la aorta hasta la arteria pulmonar, lo que provoca un excesivo aporte de sangre a los pulmones que puede llegar a provocar insuficiencia cardíaca. Este aumento de volumen de sangre de los pulmones vuelve a la aurícula izquierda y al ventrículo izquierdo aumentando el tamaño de estas dos cavidades.

Síntomas
El ductus persistente es una de las cardiopatías congénitas más frecuentes (está en segundo lugar después de la comunicación interventricular), siendo el 8,3 por ciento de todas las cardiopatías congénitas. Los síntomas del paciente dependen del tamaño del ductus. Cuando el ductus es pequeño, el cortocircuito es pequeño y los síntomas del paciente pueden ser mínimos o estar ausentes y diagnosticar al paciente solamente por la existencia de un soplo cardíaco continuo en la exploración. Cuando el ductus es de gran tamaño, los síntomas aparecen pronto, a las 4-5 semanas de vida, con evidencia de dificultad respiratoria durante las tomas en el bebé, infecciones de repetición o falta de crecimiento. En la exploración física de estos pacientes destaca la existencia de un soplo cardíaco típico (es un soplo continuo, tanto en sístole como en diástole) y, a veces, observamos signos de insuficiencia cardíaca. En el prematuro con ductus, la insuficiencia cardíaca puede aparecer en el nacimiento.

Diagnóstico
Cuando sospechamos la existencia de un ductus, se realizan determinadas pruebas complementarias que nos ayudan al diagnóstico:

· Radiografía de tórax. Esta puede ser normal en el caso de ductus pequeños; en los ductus grandes se observan aumento de tamaño del corazón por crecimiento de la aurícula y el ventrículo izquierdos y datos de congestión pulmonar.
· Electrocardiograma. Puede ser normal en ductus pequeños, aunque en los ductus grandes puede haber datos de crecimiento de las cavidades izquierdas.
· Ecocardiograma. Es la prueba diagnóstica de elección ya que es posible visualizar el ductus conectando la aorta con la arteria pulmonar a nivel de la bifurcación de la arteria pulmonar izquierda y, además, nos permite cuantificar el tamaño del ductus.
· Cateterismo. No es imprescindible para el diagnóstico del ductus. Sólo se realiza en los casos en los que se opte por cerrar el ductus mediante un cateterismo.

Tratamiento
El objetivo del tratamiento del ductus es interrumpir el cortocircuito desde la aorta hasta la arteria pulmonar mediante el cierre del mismo; incluso está indicado el cierre en los ductus pequeños asintomáticos por la posibilidad de endocarditis infecciosa (infección de este conducto cuando el paciente tenga una infección a otro nivel). En prematuros con ductus es útil el empleo de un fármaco llamado indometacina (es un antiinflamatorio no esteroideo) que actúa cerrando el ductus y puede evitar el tener que intervenir al paciente. Cuando el paciente presenta signos de insuficiencia cardíaca hay que tratar mediante diuréticos y vasodilatadores. Siempre hay que recomendar prevención de la endocarditis infecciosa (administrar antibióticos al paciente previo a intervenciones que tengan riesgo de infección como las extracciones dentales, por ejemplo). El cierre definitivo del ductus se puede hacer mediante un cateterismo intervencionista o cirugía cardíaca:

El cierre mediante cateterismo consiste en colocar un dispositivo (doble paraguas o espirales) en el ductus ocluyendo el mismo (sin necesidad de cirugía, únicamente introduciendo catéteres en la vena femoral). Para que el cierre mediante cateterismo tenga éxito, deben ser niños con más de 8 kg. de peso y con ductus no muy grandes. El cierre del ductus mediante cateterismo es una técnica muy atractiva porque permite cerrar el ductus sin los problemas y las molestias de la cirugía cardíaca; además, si falla esta vía, se puede recurrir a la opción quirúrgica.
Cuando son niños con ductus muy grandes o bien niños muy pequeños (menos de 8 kg. de peso) o prematuros, existe indicación de cirugía cardíaca, mediante una ligadura del ductus. La cirugía cardíaca del ductus tiene una morbimortalidad muy baja.







 
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