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Deportes

El fútbol es uno de los deportes que pueden considerarse de riesgo para los pacientes cardiópatas. Existen varias circunstancias que pueden incrementar la intensidad de las respuestas cardiovasculares durante su práctica. La carrera de velocidad, la necesidad de subir a atacar y bajar a defender, el contacto con los rivales, y la necesidad de controlar el balón durante la carrera aumentando el esfuerzo de coordinación muscular, hacen que este deporte tenga que tomarse con precaución para todos aquellos que han sufrido alguna patología de su sistema cardiovascular. El médico debe valorar la situación individual del deportista antes de recomendar su práctica. Toma en cuenta lo siguiente:

El baloncesto es un deporte clasificado dentro de los ejercicios dinámicos de media-alta intensidad – con un gasto energético equivalente a 7 METs (unidades de energía)-. Esta descripción evidencia que la actividad del sistema cardiovascular durante este deporte es realmente exigente. Si pensamos en el ejercicio que se realiza durante un partido de baloncesto, hay movimientos cortos y rápidos en la defensa y en la entrada a canasta; hay ejercicios de velocidad para contraatacar o para volver a defender; hay saltos y además hay contacto con los jugadores del otro equipo. Todos estos factores unidos, nos dan una idea de la elevada demanda de energía que requiere este deporte. Sin embargo, hay modos y modos de practicar el baloncesto.

El tenis es un deporte de gran intensidad dinámica y de baja intensidad estática. Según la clasificación de Mitchell, es un ejercicio con una demanda cardiovascular moderada-alta, y desde el punto de vista de requerimiento energético consta de un componente tanto aeróbico como anaeróbico importante, debido a los desplazamientos rápidos y breves que exige. El médico debe valorar la situación individual del deportista antes de recomendar su práctica. Tome en cuenta lo siguiente:

El senderismo es un ejercicio de intensidad ligera-moderada, recomendado en los programas de rehabilitación cardiaca. Mejora la respuesta del corazón al esfuerzo porque aumenta el tamaño de las cavidades del corazón y, por tanto, la cantidad de sangre en cada latido, aumentando el transporte de oxígeno y sustancias nutritivas. También incrementa el número y tamaño de los vasos sanguíneos, haciendo que el flujo de sangre sea mayor: mantiene la actividad muscular y facilita el retorno venoso transportando hacia el corazón y los pulmones la sangre rica en anhídrido carbónico (CO2) y pobre en oxígeno (O2).

El senderismo consiste en recorrer caminos campestres. Puede realizarse en cualquier momento del año y sobre cualquier terreno, siendo la actividad más recomendable para todas las edades porque se desarrolla en un entorno placentero, no se corren demasiados riesgos y no se necesitan grandes condiciones físicas para practicarlo.

La natación forma parte de los ejercicios isotónicos o dinámicos recomendados para los enfermos del corazón, debido a que en su ejecución se mueven grandes masas de músculos de todo el cuerpo y suben con menos brusquedad la tensión y el pulso. Sin embargo, cada paciente es diferente, de allí que hagamos las siguientes precisiones:

En el montañismo, el corazón puede sufrir una serie de cambios al existir una respuesta multiorgánica a la altura, tanto de forma directa como a consecuencia de alteraciones pulmonares y neurológicas. Los efectos perjudiciales de las grandes alturas se deben a una disminución de la presión atmosférica, que induce una reducción en la presión parcial de oxígeno del aire, con lo que bajará la tensión del oxígeno en la sangre arterial.

Al ser un deporte de baja intensidad, dinámico y al mismo tiempo estático, y que además se practica al aire libre, es ideal para pacientes con enfermedades cardiovasculares, metabólicas, neurológicas y del sistema músculo-esquelético. Sin embargo, hay que tener en cuenta lo siguiente:

El esquí es un deporte de montaña que consiste en el deslizamiento por la nieve, por medio de dos tablas sujetas a la suela de las botas del esquiador mediante fijaciones mecánicas.

El esquí, sobre todo en la especialidad de “fondo”, produce grandes beneficios cardiovasculares, ya que requiere una demanda energética de tipo aeróbico con predominio de contracciones musculares de tipo dinámico. Realizado de forma continua, produce adaptaciones morfológicas y funcionales sobre el corazón y el sistema circulatorio (tamaño del corazón, la frecuencia cardiaca, el gasto cardiaco, el flujo sanguíneo, la tensión arterial y el volumen sanguíneo), que ayudan a prevenir, tratar y rehabilitar muchas enfermedades cardiovasculares.

El ciclismo es uno de los ejercicios isotónicos o dinámicos indicados para los pacientes que padecen una enfermedad cardiovascular. Practicado con regularidad y a una intensidad adecuada, moviliza los músculos de las piernas, caderas y glúteos (al subir cuestas y pendientes también trabajan los de la parte superior del cuerpo), además actúa de forma positiva sobre los factores de riesgo. Sin embargo, cada paciente es diferente, de allí que hagamos unas precisiones:

El aeróbic es un tipo de gimnasia que requiere un esfuerzo sostenido, continuo y sus beneficios cardiovasculares vienen dados según la intensidad y el tiempo de su realización: desciende la frecuencia cardiaca en reposo y durante el ejercicio, aumenta el tamaño de las cavidades del corazón (con lo que mejora su capacidad de llenado), fortalece el músculo cardiaco y favorece la prevención de enfermedades cardiacas.

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