Facebook
Twitter
Youtube
Flickr
Instagram
Pinterest
RSS
Newsletter
Contacto

Tabaquismo

Tabaquismo: Dejar de fumar tabacoLos fumadores tienen tres veces más riesgo de sufrir una enfermedad cardiovascular que el resto de la población. Si quieres puedes dejarlo. Este apartado te da claves para conseguirlo.

¿Qué es el tabaquismo?

Es la adicción al tabaco provocada, principalmente, por uno de sus componentes activos, la nicotina; la acción de dicha sustancia acaba condicionando el abuso de su consumo.

¿Por qué el tabaquismo es un factor de riesgo?

Según el Comité Nacional para la Prevención del Tabaquismo (CNPT), el tabaco provoca cerca de 50.000 muertes anuales en España por dolencias como la bronquitis crónica, el enfisema pulmonar y el cáncer de pulmón y faringe. Por si esto fuera poco, él también es el factor de riesgo cardiovascular más importante, ya que la incidencia de la patología coronaria en los fumadores es tres veces mayor que en el resto de la población. Las posibilidad de padecer una enfermedad de corazón es proporcional a la cantidad de cigarrillos fumados al día y al número de años en los que se mantiene este hábito nocivo.

Hay dos factores por los que el tabaco puede producir una isquemia coronaria:

  • Nicotina. Desencadena la liberación de las catecolaminas (adrenalina y noradrenalina) que producen daño en la pared interna de las arterias (endotelio), aumenta el tono coronario con espasmo, produce alteraciones de la coagulación, incrementa los niveles de LDL (colesterol malo) y reduce los de HDL (colesterol bueno). La concentración de nicotina en sangre depende más del grado de inhalación que del contenido de nicotina del propio cigarro.
  • Monóxido de carbono. Disminuye el aporte de oxígeno al miocardio y aumenta el colesterol y la agregabilidad plaquetaria (su capacidad de unirse y formar coágulos).

Vídeo sobre tabaquismo

¿Por qué dejar de fumar?

  • Mejora la respiración y te cansas menos.
  • Disminuye la predisposición a toser y contraer infecciones.
  • La piel y el rostro se recuperan del envejecimiento prematuro.
  • Recupera el sentido de gusto y olfato.
  • El deterioro de la función pulmonar se ralentiza.
  • Reduce la tasa de reinfarto y muerte súbita en un 20-50 por ciento.
  • Tres años después de haber dejado el tabaco, el riesgo de infarto de miocardio o accidente cerebrovascular del ex fumador es el mismo que de quien no haya fumado nunca.

¿Cómo dejar de fumar?

Fases de abandono del tabaco

Dejar de fumar es un proceso de varias etapas:

  1. Precontemplación. Tienes intención de dejar de fumar en el futuro.
  2. Contemplación. Piensas dejar de fumar en los próximos seis meses, aunque dudas de tu capacidad para conseguirlo.
  3. Preparación. Has pensado un plan de acción para dejar el tabaco el próximo mes. De hecho, ya estás intentando fumar menos.
  4. Acción. Has dejado de fumar totalmente en los últimos seis meses.
  5. Mantenimiento. Ya no tienes que realizar tantos esfuerzos para evitar la recaída. Este periodo abarca entre los seis meses y los cinco años desde el abandono del consumo.
  6. Recaída. La mayoría de los ex fumadores ha recaído alguna vez. ¡Recaer no implica fracasar! El mayor peligro es no intentarlo nunca.
  7. Finalización. Desaparece el deseo de fumar y no temes una recaída.

Estrategias para dejar de fumar

Lo fundamental es querer dejar de fumar, aunque hayas realizado intentos fallidos previos. Estos consejos te ayudarán a conseguirlo:

  • Fija una fecha para dejarlo en los próximos 15 días.
  • Redacta una lista de motivos para abandonar el tabaco.
  • Enumera los cigarrillos que fumas por inercia al cabo del día.
  • Deshazte de cajetillas, encendedores y ceniceros en tu casa, el coche y el trabajo.
  • Practica pequeños ensayos de abstinencia.
  • Busca aliados entre tus familiares y amigos.
  • Recuerda que los síntomas (inquietud, ansiedad, irritabilidad, trastornos del sueño, falta de concentración, aumento del apetito, deseo imperioso de fumar…), por intensos que parezcan, siempre son pasajeros.
  • Cuando llegue el día elegido, la supresión del tabaco será total. Evita las situaciones que solían traer implícito un cigarrillo, come abundante fruta, haz más ejercicio, ten a mano caramelos sin azúcar, rodéate de personas que te pueden ayudar… Y recuerda: ¡cada hora que pasas sin fumar es un éxito absoluto!

Tratamiento del tabaquismo

1. Compartamentales y psicológicos

  • Materiales de autoayuda.
  • Consejo breve.
  • Asesoramiento o counselling.
  • Educar para analizar motivaciones, asociaciones y situaciones de riesgo; aprender a afrontar situaciones conflictivas y búsqueda de apoyo social.
  • Apoyo social.
  • Apoyo grupal.
  • Métodos psicoterápicos.

2. Farmacoterapia

  • Tratamiento con sustitutivos de la nicotina (TSN): chicles, inhalador, spray, parches y comprimidos.
  • Bupropion.
  • Agonistas o antagonistas de los receptores nicotínicos: lobelina y mecamilamina.
  • Aversiva: acetato de plata.

3. Otras terapias

  • Ejercicio físico.
  • Acupuntura e hipnoterapia.

Tabaquismo en la mujer embarazada

Fumar durante el periodo de gestación exponen al feto a graves peligros como joven fumador pasivo:

  • Riesgo superior de aborto espontáneo.
  • Posibilidad de nacimiento prematuro.
  • Disminución de peso del recién nacido.
  • Malformaciones congénitas en el cráneo y el aparato urinario.
  • Aumento del riesgo de muerte súbita del lactante, ya que las cifras demuestran que el número de casos en madres fumadoras es tres veces mayor. En madres que fuman más de 20 cigarrillos cada día, la incidencia puede llegar a ser siete veces más frecuente.

Tabaquismo en niños y adolescentes

Un 21 por ciento de los niños españoles de entre 10 y 12 años ha probado ya el tabaco, y un 24 por ciento son fumadores habituales. Algunos factores que explican esta temprana adicción son:

  • Influencias sociales.
  • Familia y amigos fumadores.
  • Actitudes favorables ante el consumo.
  • Asociación de tabaco y alcohol con el placer.

Los jóvenes que llegan a los 15 años sin probar el tabaco tienen muchas posibilidades de no ser fumadores en toda su vida.

Fumadores pasivos

En España mueren anualmente 6.200 fumadores pasivos al año, de los cuales, 5.000 fallecen por aspirar el humo en su propio hogar y el resto por hacerlo en su entorno laboral. Según datos del Comité Nacional para la Prevención del Tabaquismo (CNPT), el riesgo de padecer cáncer de pulmón es de un 20 a un 50 por ciento más elevado en quienes conviven con personas fumadoras. Además, la exposición al aire contaminado por el humo del tabaco supone un aumento del 30 por ciento de riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares. Si vives con alguien que consume una cajetilla diaria es como si tú fumaras también nueve cigarrillos.

 {loadposition auxiliar}