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Desfibrilador (DAI)

Restablece el ritmo cardiaco normal mediante la aplicación de una descarga eléctrica. Los hay externos (sobre la piel) e implantables (definitivos), este último solo está indicado para algunas situaciones específicas. 

¿En qué consiste un desfibrilador?

La desfibrilación se basa en la aplicación brusca y breve de una corriente eléctrica de alto voltaje para detener y revertir las arritmias cardiacas rápidas (taquicardia ventricular sostenida, fibrilación ventricular); situaciones en las que el número de latidos cardiacos aumenta en exceso o se produce una actividad eléctrica desorganizada, debido a que alguna zona o foco del corazón 'dispara' impulsos de forma descontrolada, que no son efectivos o producen una inestabilidad hemodinámica (deterioro de los signos vitales) que pueden llevar a una persona a una parada cardiaca. El choque eléctrico detiene la arritmia, lo que permite al médico, identificar y solucionar las causas que la produjeron.

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¿En qué casos está indicado?

En pacientes con parada cardiaca, pérdida de conciencia y fibrilación ventricular. Puede resultar paradójico y hasta confuso aplicar la expresión 'parada cardiaca' a lo que se deriva de una arritmia rápida. Sin embargo, cuando el corazón late tantísimas veces y de forma tan desorganizada, no puede bombear la sangre y por tanto su actividad 'se para'. En estas condiciones la muerte sobreviene en pocos minutos si no se detiene la arritmia. La única medida que puede prevenir este desenlace es la desfibrilación eléctrica.

También está indicado en los pacientes con antecedente de infarto de miocardio o miocardiopatía dilatada que presentan mala función ventricular que no han sufrido ninguna parada cardiaca, pero que tienen alto riesgo de sufrir alguna arritmia cardiaca peligrosa (prevención primaria). 

Desfibrilador automático implantable (DAI)

Desde hace tiempo se sabe que a través de electrodos, en íntimo contacto con el corazón, se puede obtener la señal que permite conocer la actividad eléctrica de este músculo y, por tanto, diagnosticar las arritmias desde dentro. Esto dio pie a la invención, en los años ochenta, de los desfibriladores implantables, unos aparatos que no sólo diagnostican las arritmias rápidas sino que aplican desde el interior del cuerpo una energía suficiente para desfibrilar el corazón.

Los desfibriladores son aparatos caros, algo pesados y que ocupan un cierto espacio. Además, su difusión plantea el problema del personal que sepa diagnosticar una arritmia. Para soslayar este problema, han surgido desfibriladores semiautomáticos que al conectar los cables a la piel del individuo nos dicen si tiene o no una arritmia que precisa desfibrilación. Estos aparatos pueden ser usados por personal no médico, como sanitarios o bomberos.

¿Cómo se implanta un DAI?

Su implantación, hoy en día, se ha simplificado notablemente. Ya no es preciso abrir el tórax; el electrodo se coloca a través de las venas y el generador se implanta superficialmente (bajo la piel), por debajo de la clavícula (parecido a la colocación de un marcapasos).

Riesgos del tratamiento

  • Dolor ocasionado por los choques eléctricos.
  • El DAI aún no diagnostica automáticamente las arritmias en un 100% de los casos, ya que en ocasiones confunde arritmias graves con otras benignas y administra choques innecesariamente. Por lo tanto, solo se recomienda su implantación en pacientes con elevado riesgo de padecer arritmias malignas.

¿Cómo es la vida de un portador de un DAI?

Los pacientes que llevan un DAI pueden hacer una vida prácticamente normal. Únicamente deben:

  • Seguir revisiones específicas y unas pocas precauciones, que les serán comunicadas por sus médicos.
  • Evitar campos magnéticos intensos, incluidos los arcos detectores de metales.
  • Llevar siempre encima la tarjeta de portador de DAI.

Contenido revisado por:

Dra. Gina Natalia Chacón Hernández

Licenciada en Medicina por la Universidad del Rosario, Bogotá, Colombia (2004-2009). Residente de segundo año de Cardiología en el Consorcio Hospitalario General Universitario de Valencia. 

Última revisión: agosto de 2012