|
Tetralogía de Fallot
La Tetralogía de Fallot es una malformación congénita
del corazón (malformación desde el nacimiento) relativamente
frecuente, puesto que representa el 10% de todas las cardiopatías
congénitas y es la más frecuente de las cardiopatías
congénitas que provocan cianosis en niños a partir de
un año.
Con el nombre de Tetralogía de Fallot se designa un conjunto
de malformaciones caracterizado por:
- Estenosis pulmonar (obstrucción al flujo de sangre en el
tracto de salida o infundíbulo del ventrículo derecho
hacia la arteria pulmonar y que frecuentemente se asocia a una estenosis
de la válvula pulmonar).
- Comunicación interventricular: existe un agujero que comunica
la sangre del ventrículo derecho al ventrículo izquierdo.
- Cabalgamiento aórtico (la arteria aorta no sale del ventrículo
izquierdo como normalmente, si no que lo hace por encima de la comunicación
interventricular, es decir, entre el ventrículo derecho y el
izquierdo).
- Hipertrofia del ventrículo derecho (el ventrículo
derecho está engrosado por aumento de la carga de trabajo).
En uno de cada cuatro casos se asocia otra malformación más:
un arco aórtico dirigido hacia la derecha, cuando lo normal
es hacia la izquierda. Menos frecuentemente pueden existir anomalías
en la salida de las arterias coronarias.
La severidad de esta enfermedad depende directamente del grado de
obstrucción al flujo sanguíneo pulmonar (el primer componente
de la tetralogía) y es el principal determinante de la clínica
del paciente. En los casos de estenosis pulmonar leve, el paciente
presenta una clínica similar a las comunicaciones interventriculares
(con cortocircuito desde ventrículo izquierdo hacia el derecho,
sin cianosis). Cuando la estenosis pulmonar es severa, ésta
impide el paso de sangre hacia los pulmones, la sangre no se oxigena
correctamente y además se establece un cortocircuito grande
a través de la comunicación interventricular desde el
ventrículo derecho al izquierdo, lo que da lugar a una disminución
del oxígeno en la sangre arterial y la consiguiente cianosis
(color azulado de la piel por disminución de oxígeno
en la sangre) y poliglobulia (aumento de los glóbulos rojos
para intentar contrarrestar la escasez de oxígeno en la sangre).
Síntomas
En los niños con esta enfermedad son muy variables y dependen
sobre todo de la severidad de las malformaciones que presenten. Pueden
ser desde niños asintomáticos, hasta niños con
disminución de la oxigenación de la sangre muy importante
con cianosis severa. La mayoría de los niños con Tetralogía
de Fallot presentan cianosis desde el nacimiento o la desarrollan
antes de cumplir un año, con disminución de la tolerancia
al esfuerzo. Es frecuente encontrar acropaquias (engrosamiento de
extremo de los dedos) y que los niños adopten una postura típica
en cuclillas ("squatting"), porque es en la que ellos están
más oxigenados (aumenta las resistencias periféricas
y disminuye el cortocircuto por la comunicación interventricular).
Además estos niños pueden presentar crisis hipoxémicas
(mayor disminución de la oxigenación de la sangre) ante
determinados estímulos como el llanto o el dolor, que están
ocasionados por espasmos del infundíbulo (del tracto de salida)
del ventrículo derecho, con falta de oxigenación de
la sangre en los pulmones y provoca un aumento severo de la cianosis,
agitación, pérdida de fuerza, síncope y si esta
situación se perpetua puede llegar a causar la muerte del paciente,
por lo que requiere un tratamiento urgente. Estos pacientes también
pueden tener otras complicaciones (como en otras cardiopatías
congénitas) como: anemia, endocarditis infecciosa (infección
de las válvulas del corazón), embolismos, problemas
de coagulación e infartos cerebrales.
Diagnóstico
Es muy importante tener un alto índice de sospecha clínica,
al valorar a un recién nacido con un soplo cardíaco
y con disminución de oxígeno en la sangre y en ocasiones
con cianosis. La enfermedad se confirma con las siguientes pruebas
complementarias: radiografía de tórax, electrocardiograma
y, sobre todo, con el ecocardiograma, donde se objetivan perfectamente
los cuatro componentes de esta cardiopatía congénita:
el cabalgamiento aórtico, el cortocircuito entre los dos ventrículos,
la hipertrofia del ventrículo derecho y la severidad de la
obstrucción de la salida de la sangre por el ventrículo
derecho. El cateterismo no haría falta para el diagnóstico
dado lo completo del estudio ecocardiográfico, solamente estaría
indicado en pacientes en los que se vayan a operar con una cirugía
de corrección total (sobre todo para ver si se asocia a anomalías
de las arterias coronarias o de las arterias pulmonares periféricas).
Tratamiento
El tratamiento es, sobre todo, quirúrgico. No obstante, hasta
el momento de la cirugía se debe hacer tratamiento médico,
evitando que el niño realice esfuerzos intensos y estados de
agitación. Si el niño presenta una crisis hipoxémica
aguda, se le debe colocar en posición genupectoral (acercar
las rodillas al pecho) y debe ser trasladado rápidamente a
un hospital para ofrecerle tratamiento urgente a base de oxígeno
y sedación con barbitúricos o morfina. El tratamiento
quirúrgico de corrección total de esta cardiopatía
congénita es el que se recomienda en cuanto se diagnostica
al niño, aunque éste sea un bebé, siempre y cuando
sea posible (depende mucho de la anatomía de las arterias pulmonares
y del infundíbulo del ventrículo derecho), si se detecta
una estenosis muy severa de la pulmonar es una contraindicación
para una corrección total precoz. En la corrección total
se cierra la comunicación interventricular con un parche y
se amplía la salida del ventrículo derecho con otro
parche. En los casos en los que no sea posible una corrección
total precoz por presentar una anatomía desfavorable (generalmente
por estenosis muy severa de la pulmonar), se hace una cirugía
"paliativa" para aumentar el flujo pulmonar con una fístula
arterial sistémico- pulmonar en los recién nacidos y
posteriormente una cirugía correctora total unos años
más tarde.
En cualquier caso el pronóstico de estos paciente es muy malo
sin cirugía y mejora claramente a largo plazo tras la cirugía
reparadora. Sólo un 6% de los pacientes no operados han llegado
a cumplir 30 años, y sólo un 3% han cumplido los 40
años. De los niños operados, con buen resultado, la
mayoría llegan a adultos haciendo una vida relativamente normal.
Un pequeño porcentaje de pacientes pueden tener, después
de muchos años, algunas complicaciones como arritmias o insuficiencia
cardíaca por disfunción del miocardio.
|