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Inicio / Comunicación / Notas de prensa / Consecuencias del retraso en las maniobras de reanimación

Alrededor de 500 cardiólogos se dan cita en la VIII Reunión Anual de la Sección de Electrofisiología y Arritmias de la Sociedad Española de Cardiología (SEC)

La muerte súbita constituye una de las principales causas de muerte de la sociedad occidental, causando anualmente entre 40.000 y 50.000 fallecimientos.

El objetivo es concienciar a las autoridades sanitarias y a la población —empezando por los escolares— de la importancia de saber iniciar la cadena de supervivencia ante una muerte súbita.

La cadena de supervivencia consiste en que cualquier ciudadano ponga en marcha lo antes posible el soporte vital básico: colocar al paciente en posición de seguridad, abrirle la vía aérea, en caso de que no tenga pulso, comenzar el masaje cardíaco, y al mismo tiempo llamar al Servicio de Emergencias.

Hasta ahora la Cardiología ha sabido trasmitir a la población la importancia de controlar los factores de riesgo cardiovascular, con el objetivo de evitar patologías como el infarto agudo de miocardio. Sin embargo, no ha ocurrido lo mismo con la muerte súbita, a pesar de que constituye una de las principales causas de muerte de la sociedad occidental, en la que mueren anualmente entre 40.000 y 50.000 personas por esta causa.

La muerte súbita tiene un origen cardíaco en el 90% de los casos y consiste en “una muerte inesperada, que se produce en una persona con o sin enfermedad previa conocida, durante la primera hora desde el inicio de los síntomas”, afirma el Dr. Ignacio Fernández Lozano, secretario de la Sección de Electrofisiología y Arritmias de la Sociedad Española de Cardiología (SEC) en el marco de la VIII Reunión Anual de la Sección de Electrofisiología y Arritmias.

Iniciar las tareas de reanimación cardiopulmonar de forma precoz resulta clave para la supervivencia del paciente. De hecho, “cada minuto de retraso disminuyen entre un 8 y un 10% las posibilidades de supervivencia, y pasados 10 minutos, los intentos de reanimación no suelen tener éxito”, señala el Dr. Fernández Lozano.

Cadena de Supervivencia

Asimismo, se calcula que sólo el 5% de las personas que sufren una muerte súbita cardíaca sobreviven. La muerte cerebral y el fallecimiento irreversible pueden ocurrir en tan sólo 4-6 minutos después de que ocurra la parada cardíaca. Esta puede revertirse en la mayoría de los casos si se ponen en marcha inmediatamente la cadena de supervivencia.

La cadena de supervivencia consiste en que cualquier ciudadano con unos mínimos conocimientos inicie lo antes posible el soporte vital básico, que consiste en poner al paciente en posición de seguridad (tumbado o recostado sobre el lateral izquierdo si existe un atragantamiento) abrirle la vía aérea, asegurarse de que no hay nada que obstruya la respiración en la boca y comenzar, si no tiene pulso, la reanimación cardiopulmonar (masaje cardíaco). Al mismo tiempo que se ponen en marcha estas acciones, es clave realizar la llamada al Servicio de Emergencias.

El masaje cardíaco es un técnica consiste en realizar compresiones sobre el tórax, comprimiendo con una fuerza determinada, intentando que la sangre sea bombeada a todos los órganos del cuerpo, hasta la llegada del soporte vital avanzado (UVI móvil).

Poner en marcha precozmente esta cadena de supervivencia es clave ya que un minuto de retraso, equivale a muchas vidas perdidas.

La necesidad de que la mayor parte de los ciudadanos sea capaz de poner en marcha las maniobras de reanimación cardiopulmonar es una de las prioridades que se abordan en esta reunión, en la que se desarrollan talleres destinados a inculcar las nociones básicas de la reanimación cardiopulmonar a los escolares.

“Nuestro objetivo es concienciar a las autoridades sanitarias y a la población —empezando por los escolares— de la importancia que tiene saber iniciar la cadena de supervivencia ante una muerte súbita, tanto para nosotros mismos como para nuestro entorno”.