El síndrome de Wolff-Parkinson-White es una anomalía de la conducción eléctrica del corazón. Se diagnostica en personas que presentan un electrocardiograma patológico con preexcitación y taquicardias de repetición.
La energía necesaria para que se produzca el bombeo del corazón proviene de un sistema de conducción eléctrica. Además de esta estructura normal, los pacientes con Wolff-Parkinson-White presentan una conexión eléctrica accesoria formada por microscópicas bandas de tejido de conducción que conectan más rápidamente las aurículas con los ventrículos.
En algunos casos, el síndrome de Wolff-Parkinson-White no produce síntomas. En otros, sí provoca síntomas debido a la aparición de arritmias. Muy raras veces, puede tener consecuencias graves, incluida la muerte súbita.
Las arritmias del Wolff-Parkinson-White se deben a circuitos eléctricos anómalos entre el sistema de conducción normal y la vía accesoria. Generalmente provocan sensación de palpitaciones rítmicas con inicio y terminación brusca.
El paciente con síndrome de Wolff-Parkinson-White que presenta síntomas debe ser sometido a las siguientes pruebas diagnósticas:
Los pacientes de Wolff-Parkinson-White que presentan síntomas tienen dos opciones de tratamiento:
La elección del tratamiento depende de la severidad de los síntomas y las preferencias del paciente. La ablación cura la enfermedad definitivamente y evita tomar medicación de por vida, aunque al tratarse de un procedimiento invasivo siempre hay que contemplar una tasa de complicaciones, por baja que ésta sea. Si el paciente tiene muchos síntomas o padece arritmias de alto riesgo, la ablación con catéter es siempre la primera opción.
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