El baloncesto es un deporte clasificado dentro de los ejercicios dinámicos de media-alta intensidad – con un gasto energético equivalente a 7 METs (unidades de energía)-. Esta descripción evidencia que la actividad del sistema cardiovascular durante este deporte es realmente exigente. Si pensamos en el ejercicio que se realiza durante un partido de baloncesto, hay movimientos cortos y rápidos en la defensa y en la entrada a canasta; hay ejercicios de velocidad para contraatacar o para volver a defender; hay saltos y además hay contacto con los jugadores del otro equipo. Todos estos factores unidos, nos dan una idea de la elevada demanda de energía que requiere este deporte. Sin embargo, hay modos y modos de practicar el baloncesto.
El médico debe valorar la situación individual del deportista antes de recomendar su práctica. Toma en cuenta lo siguiente:
Como la mayoría de los deportes debe hacerse de forma progresiva y escuchando las señales del cuerpo. Evitar llegar al agotamiento y disfrutarlo es lo importante.
Quizás uno de los aspectos que más relacionan el baloncesto y el sistema cardiovascular sea los tristes episodios que se han producido de muerte súbita en este deporte. Prácticamente la totalidad de muertes súbitas en el baloncesto son de causa cardiovascular. De entre todas las patologías destacan la micocardiopatía hipertrófica y, sobre todo, el Síndrome de Marfan.
El Síndrome de Marfan es una patología congénita, en la que los pacientes presentan unas características morfológicas muy peculiares: estos pacientes son altos, de extremidades largas, destacando su gran laxitud articular, que les confiere una flexibilidad muy llamativa. Y es por su elevada estatura, por lo que estos sujetos suelen ser elegidos para practicar el baloncesto. Otra característica peculiar de estos pacientes es la presencia de luxaciones del cristalino.
En el Síndrome de Marfan el tejido conectivo tiene unas peculiaridades que lo hacen ser más laxo y esta característica, además de hacer que sus articulaciones sean más elásticas, a nivel del sistema cardiovascular también les hace más susceptibles de sufrir lesiones a nivel arterial, y especialmente en aquellos puntos en donde se tienen que soportar mayores presiones. Por esta razón, la arteria con más riesgo de sufrir lesiones es la aorta, que recibe directamente toda la presión de la sangre tras la contracción del ventrículo izquierdo, y que, en los casos en que sus paredes sean menos resistentes, estará más expuesta a roturas que pudieran provocar un desenlace fatal.
Por esta razón, el examen médico de los jugadores de baloncesto es especialmente importante y debe incluir pruebas, como la radiografía de tórax o la ecocardiografía, que descarten este tipo de enfermedades o las diagnostiquen precozmente.
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